sábado, 4 de julio de 2015

055. Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas: el amargo aroma de la injusticia, huele a gas.

 
Nuestro bomberos rescatando el vehículo desbarrancado en Valle Grande (Foto: Diario Uno).
P
odría haberse quedado en su casa, cuidando que no le robaran la garrafa; sobre todo en estos tiempos, en que conseguir el precioso artefacto en Salto de las Rosas, equivale casi a la proeza de hallar un tesoro enterrado.
Podría haberse quedado; pero no. El comandante Pablo Franciulli tenía algo más importante que hacer, aquel aciago miércoles 1° de julio: la extinción de un incendio en la Ruta Provincial 160, que afectaba la línea del proyectado gasoducto a San Luis.
El alerta le había llegado, como es habitual, por fuera del protocolo del sistema de emergencias: el CEO-911, como ha señalado repetidas veces este periódico, se niega obstinadamente a cumplir con su responsabilidad. De ese modo, el Cuartel se enteró del siniestro a través de un llamado efectuado desde la Comisaría 42a. de Cañada Seca.
Como es habitual también, Franciulli hizo caso omiso del acostumbrado “ninguneo” oficial, y concurrió a la cita; más preocupado en cumplir con su misión, que en las pequeñas miserias de burócratas y funcionarios.
Una vez extinguido el incendio, comprobó que el fuego había quemado una caja de comandos del gasoducto, razón por la cual dio el aviso a la empresa Ecogas, y al CEO-911. Pero el destino le iba a deparar una desagradable sorpresa.
La operadora del CEO-911 respondió a su llamado con un altanero: “no puede ser, el único incendio que tenemos registrado está localizado en Real del Padre”.
El comandante, haciendo gala de una paciencia ejercitada durante siete largos años de “ninguneo” oficial, pidió hablar con el supervisor. Tuvo que insistir para vencer la inercia burocrática de la operadora, hasta que finalmente le atendió una mujer, la cual —de muy mala gana y en un tono seco y cortante—, insistió con terquedad en que el siniestro del gasoducto no podía existir, debido a que no figuraba en los registros del CEO-911.
No obstante este desaire, una sorpresa más ingrata aún le esperaba al comandante al regresar a su casa, y comprobar que le habían robado la garrafa, mientras él extinguía el incendio del gasoducto.
Hacían ya dos noches que sus perros ladraban por la madrugada, pero no les había hecho caso. Al comprobar el faltante del artefacto, su mirada se orientó hacia el cerco lindante con el vecino, cubierto por las grateas que había plantado, y que alcanzaban casi los tres metros de altura.
Y en ese avistaje comprobó, con amargura, que alguien había cortado las grateas; de tal modo que, desde la finca vecina, se podía ver con toda comodidad el patio de su casa, donde estaba instalada la garrafa.
Acto seguido Franciulli encaró a su vecino, para amonestarlo por el corte de las grateas y la desaparición del artefacto; pero éste reaccionó de muy mala manera, y se produjo un fuerte altercado entre ambos. Al día siguiente, una comisión policial de la Comisaría 42a. se presentó en el domicilio del comandante, con una orden de allanamiento emitida por la 1a. Fiscalía en lo Correccional, a cargo del doctor Mauricio Romano. La causa, que lleva el N° 515/15, está caratulada como “Averiguación Amenazas”.
El vecino, cuyo comportamiento deja un serio margen de duda sobre la honorabilidad de su proceder,  había presentado una denuncia ante el Poder Judicial.
Una Voz de Cañada Seca estuvo presente durante el allanamiento, que fue efectuado con toda corrección por el personal policial, a las órdenes del subcomisario Gustavo Manquepi.
Al retirarse los policías, este cronista quedó a solas con Franciulli. Pero algo parecía haberse quebrado en el interior de aquel hombre íntegro; acaso, la fe que lo mueve a cumplir con su misión de Voluntario, en la cual arriega la vida por sus vecinos, pero recibiendo por toda recompensa, la más grosera ingratitud.
Sí: un cambio se había producido en el Comandante. Había decidido no volver a “sacarle las papas del fuego” al CEO-911, no volver a padecer su constante maltrato. Y esto se evidenció en presencia de este cronista, cuando en la terminal VHF que tiene en su casa, recibió un llamado del Cuartel, solicitando autorización para proceder ante un incendio, cuyo alerta había sido dado —nuevamente— por el personal de la Comisaría 42a.; el mismo que, unos instantes antes, había cumplido la orden de allanar su domicilio.
—Negativo —contestó el Comandante. — Responda que sólo vamos a actuar respetando el protocolo de Emergencias; tiene que ser el CEO-911 quien nos llame de manera directa.
Instantes después llegó un nuevo llamado del Cuartel, informando que la 42a. insistía en pedir la ayuda de los Bomberos Voluntarios.
—Negativo —volvió a contestar Franciulli. —Que nos llame el CEO.
Luego de unos momentos, sonó el celular privado del Comandante; el llamado provenía de un “Número Desconocido”, como pudo observar el cronista de Una Voz de Cañada Seca. La persona que llamó, insistió en requerir el concurso de los Voluntarios para el siniestro que se había declarado; a lo cual Franciulli respondió secamente, “usted debe cumplir los protocolos de Emergencia. Le ruego que llame al celular del Cuartel, 0260-469-0009”.
La voz inquirió con quién estaba hablando, a lo cual le respondió: “Con el Comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Pablo Franciulli. Ahora, tenga a bien llamar al Cuartel”.
Eran las 15.04, cuando volvió a sonar el VHF desde el Cuartel: “Comandante, acaban de llamar del CEO-911, solicitando ayuda para actuar en el siniestro”. Cinco minutos después, Franciulli subía con su uniforme a la autobomba, que lo pasaba a buscar por su casa, para salir raudamente hacia Calle Castro y Callejón Barruti; donde se procedieron a extinguir dos focos de incendio, que afectaban a las fincas de las familias López y Giménez.
Al salir, este cronista preguntábase qué clase de fuego sagrado inspiraba el accionar de hombres como Franciulli, y como los integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, quienes batallan diariamente contra los incendios, devoradores de vidas y bienes; pero que deben batallar también, contra la grosera ingratitud humana, devoradora de sueños y de energía vital.
Un acre hedor llegó a su olfato, mientras desandaba el camino hacia la Redacción de este periódico; el amargo aroma de la injusticia, que en Salto de las Rosas, huele a gas.

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lunes, 22 de junio de 2015

054. ¿POR QUÉ MURIÓ BALDOMERO ANTONIO LARA, VECINO DE MALVINAS?

Una imagen así, fue la última que vieron los ojos de Baldomero Antonio Lara, en esta nueva crónica de una muerte anunciada.
E
l martes 16 de junio, fue el último día de su vida. Tenía 64 años, varios más por vivir, y era querido y respetado por sus vecinos y familiares; pero las constantes fallas en el sistema de emergencias sanrafaelino —que vienen siendo señaladas por este periódico desde diciembre de 2014—, llevaron a esta situación sin retorno.

1. Crónica de otra muerte anunciada

En nuestra nota N° 017 (26-12-14), publicamos el apartado “Situaciones extrañas y ambiguas, que ponen en riesgo vidas y bienes”, en la cual se detallaba el constante “ninguneo” por parte del CEO-911 hacia los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, y se planteaba la necesidad del Cuartel de contar con una autobomba hidrante, apropiada para lograr una mayor eficacia de su tarea. En la nota 042 “¿Qué pasa con el CEO-911?”, del 24-3-15, insistíamos en esta problemática, señalando que las dos camionetas del cuartel adaptadas para autobomba, están cercanas a ser declaradas obsoletas.Un mes después, en la nota 050, planteábamos:

Los Bomberos Voluntarios están siempre de guardia, y pueden llegar mucho antes que los bomberos de Policía y las ambulancias, si se les avisa de inmediato. Es responsabilidad del CEO y de las autoridades, entonces, que no se produzca esa situación. Porque si alguien muere por esta omisión, la carátula ya no deberá ser “muerte en accidente”, sino: homicidio culposo.

Dos días después, nuestros Bomberos Voluntarios rescataban un vehículo desbarrancado en Valle Grande, que las autoridades oficiales habían dejado abandonado a su suerte durante varios días. Y lo hicieron por iniciativa propia, al enterarse por los diarios de la situación. La repercusión mediática de este acto generoso, motivó que el día 22 de mayo el Cuerpo fuera distinguido por el Concejo Deliberante Municipal. No obstante, la Municipalidad se había negado a recibir una nota de los Bomberos, solicitando la indispensable autobomba; y no tuvieron más remedio que aceptársela aquel día 22, en que fueron los “héroes del día”. Todo esto quedó reflejado en nuestra nota N° 053, publicada el pasado 8 de junio.
Como es sabido, la temporada invernal conlleva el peligro constante de la propagación de incendios por los campos, debido a la falta de agua, y a la costumbre de limpiar los terrenos usando el fuego, sin tener conocimiento de las medidas de seguridad necesarias.
A ello se le agregan los incendios intencionales, brutal modo de resolver las diferencias, que ha cobrado últimamente un notable incremento.
En este marco, el pasado sábado 13 de junio se produjeron nada menos que cinco incendios; dos de ellos intencionales, y con el agravante de las rápidas y cambiantes ráfagas de viento, que amenazaban crear nuevos focos en las cercanías.
Los Voluntarios echaron el resto en esa jornada heroica, y lograron extinguir con éxito todos los siniestros; aún sin la ayuda oficial, que nunca llegó, a pesar de haber sido solicitada con urgencia. Como consecuencia de aquel interminable día, la dotación quedó en extremo agotada, y se rompió el sistema hídrico de una de las dos autobombas.

2. Los dos primeros incendios del martes 16 de junio

Aquel triste día, la guardia de los Voluntarios era cumplida por una dotación mínima. El resto se dedicaba a trabajar para ganarse la vida, porque el voluntariado exige todo del bombero, pero no brinda remuneración alguna por su trabajo.
Cerca del mediodía, llegaron simultáneamente dos avisos de incendios al cuartel: uno, efectuado directamente por un vecino al celular de Bomberos (0260-469-0009)  en las cercanías de Bodega Lavaque.
El otro llamado fue efectuado —de manera extraordinaria, dado el habitual “ninguneo”— por el CEO-911; e indicaba un incendio de campo en la zona de Malvinas.
Esto generó una encrucijada en el Cuartel. Una sola autobomba, dotación mínima, y dos incendios simultáneos. ¿A cuál concurrir? ¿A cuál dejar sin cobertura?
La Comandancia evaluó la difícil situación. La zona de Lavaque está poblada con varias viviendas; bien la conocían, a raíz del voraz incendio que habían extinguido el 2 de agosto del año pasado. Las llamas alcanzaron entonces una altura de cuatro metros, y hasta de seis en los macizos de cortaderas; esa furia ígnea, podía prender fuego a cualquier vivienda cercana sin necesidad de tocarla, por simple radiación del intenso calor.
La zona de Malvinas, en cambio, es más rural y despoblada, con lo cual ofrecía menos posibilidades de que se produjera una catástrofe de proporciones.
Se decidió entonces emplear los escasos recursos disponibles, en el área de mayor riesgo; se comunicó la decisión a los comandos centrales, y los Voluntarios concurrieron a Lavaque, logrando extinguir los fuegos con el mayor éxito.

3. La muerte del vecino Lara

Serían las dos de la tarde, cuando Baldomero Antonio Lara sintió que se le venía encima una aterradora ola de fuego, proveniente de la finca ubicada enfrente de su casa. Hecho el alerta al CEO-911, y mientras esperaba la llegada de los bomberos, se cruzó a intentar controlar el incendio, junto a su esposa.
Ambos luchaban desesperadamente contra el fuego. En un momento dado, ella fue hasta la vivienda familiar a buscar más agua; pero al regresar, encontró a su marido tirado inerme en el pasto, y sin responder a sus angustiosos llamados.
Cuando llegaron los bomberos de Policía, era demasiado tarde; Lara había muerto, por la inhalación del letal gas de monóxido de carbono.

4. El 3er. incendio en pleno Salto de las Rosas, y un hecho extraordinario.

 Ocurrió al anochecer del mismo día, a muy escasa distancia del cuartel de los Bomberos Voluntarios, en las cercanías de la ex Bodega Resero: una vez más, gente con pocos conocimientos —y menor aún sentido de la responsabilidad— originó un incendio de proporciones, al ponerse a quemar hojas secas.
De inmediato se pusieron en movimiento los Voluntarios, a pesar del agotamiento por las sucesivas luchas contra el fuego, quienes lograron controlar el foco principal.
Lo realmente insólito, extraordinario y —si se quiere— desproporcionado, fue la glamorosa presencia de todas las autoridades oficiales, en el lugar del siniestro.
En efecto: a más de las 4 (cuatro) autobombas de Policía enviadas para extinguir el incendio, se pudo ver nada menos que al propio intendente Emir Félix en persona; y poco después, llegaba al lugar el titular de Defensa Civil, ex sargento del Ejército Aldo Sarmiento.
Semejante despliegue para un incendio más, después de tantos en que los Voluntarios han debido arreglárselas solos, no deja de sorprender al más crédulo de los vecinos. ¿Habrá tenido algo que ver la solitaria muerte de Lara en esto? ¿O acaso, la inminencia de las elecciones generales? Quedará a cargo del lector, el dar su propia respuesta a estos interrogantes.

5. Es necesario un camión hidrante ya mismo, antes de que ocurra otra muerte anunciada.

Si las autoridades hubieran dotado al Cuartel de Bomberos Voluntarios del camión hidrante, Lara estaría vivo en estos momentos; y el intendente Félix y el director Sarmiento, no habrían visto interrumpido su merecido descanso, después de su ardua jornada de labor, aquel fatídico martes 16 de junio.
Las pruebas están a la vista. Este periódico alertó repetidamente, como queda dicho, lo que fatalmente ocurrió. Es tiempo entonces que las autoridades se pongan de una buena vez los pantalones largos, dejen de invertir el dinero público en plazas y recreos y otras fruslerías, para hacer frente a las necesidades acuciantes de los sanrafaelinos; que lo urgente no esté por encima de los importante. Éste es el anhelo de los Vecinos por la Comunidad, y de la ciudadanía toda.

Ahora, le toca a las autoridades decidir qué es lo urgente, y qué es lo importante. Que así sea. ♦

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lunes, 8 de junio de 2015

053. Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas: La paciencia de los santos.


—¿Podemos conectarnos a la luz de ustedes? —preguntó cándidamente el empleado municipal.
El segundo jefe Bomberos Voluntarios, Fernando Staffora, contuvo la respuesta, rápida y precisa, que amenazaba explotar en sus labios. —“Mejor lo consulto al jefe” —pensó —“antes de irme de boca”.

Acto seguido llamó a Pablo Franciulli, jefe de la dotación de Salto de las Rosas. La respuesta fue inequívoca: —“De ninguna manera. ¿o la Municipalidad ignora que a nosotros nos cobran, y bien cara, la luz, a pesar de ser una asociación sin fines de lucro, y que prestamos un servicio a la comunidad? Deciles que no”.
Así comenzó la mañana del domingo 7 de junio en el Cuartel de bomberos. El viernes anterior, la Municipalidad les había solicitado el uso del predio para un evento, destinado a recolectar juguetes para el Día del Niño, que debía hacerse en la plaza Manuel Belgrano; pero que tuvo que ser trasladado, por una denuncia de ruidos molestos. Los bomberos asintieron y, finalmente, el evento se llevó a cabo con todo éxito.
Una de las cosas que más sorprendió a los vecinos aquel día, fue el hecho extraordinario de que la Municipalidad limpiara los pastizales del predio, y pasara el camión regador: —“Nunca hacen esto; debe ser porque el evento lo hacen ellos”— señaló un viejo poblador de la zona, mate en mano.
La paciencia de nuestros Bomberos, podría decirse, roza la santidad. Porque el nivel de maltrato a que los someten las autoridades, con reiteración y alevosía, pondría a prueba al mismo Mahatma Gandhi.
Desde este periódico se ha señalado, repetidas veces, el “ninguneo” del CEO-911, que continúa ignorando la existencia del cuartel, excepto cuando se le “queman las papas”, y no tienen más remedio que llamarlos.
Asimismo, se denunció la histórica falta de recursos para cumplir con su misión, y el hecho de que las empresas de servicios les cobren las facturas, como si fueran particulares o comerciantes. Hechos vergonzosos, que no deberían tener lugar en una comunidad civilizada; pero que en San Rafael, constituyen el duro y viejo pan de cada día.
Y todo eso, a cambio de nada. Porque los Voluntarios no perciben un centavo por llevar a la práctica su vocación, arriesgando la vida y la salud. De ello puede dar testimonio el bombero Jonathan Olivares, quien aún se repone de las quemaduras sufridas en los pies, cuando apagaba el incendio del pasado 2 de junio en Goudge. El premio para Olivares por su labor, ha sido que no lo despidan de su empleo en el Hotel Tower, donde trabaja para ganarse la vida.
Cualquier ciudadano, en esas circunstancias, abandonaría el cuartel para dedicarse a vivir sin esos peligros y amarguras cotidianas. Pero nuestros bomberos están hechos de una madera especial; una madera incombustible, para las llamas de la vergüenza oficial.
Cuando rescataron el vehículo siniestrado en Valle Grande, lo hicieron por iniciativa propia; nadie los llamó. Y no faltaron encumbrados funcionarios oficiales, que les echaron en cara aquel rescate, acusándoles de “querer salir en cámara”.
A raíz de ese hecho, que tuvo una gran resonancia mediática, el Concejo Deliberante les otorgó una distinción, el pasado 22 de mayo. Pero con papeles no se apagan incendios; lo que los Bomberos reclaman —desde hace más de dos meses, sin recibir ninguna respuesta oficial— es un camión hidrante, para cumplir con mayor eficacia su misión.

Historia de otro “ninguneo”

El rescate en Valle Grande fue efectuado el 26 de marzo. Tres días después, el diario Uno San Rafael publicó un artículo, con la firma de Marcelo Schmitt, en el cual se planteaba la necesidad imperiosa de contar con un camión especial, marca Mercedes Benz, modelo Unimog 1300L, cuyo costo asciende a unos 360.000 pesos. Una cifra que, para un presupuesto estatal, es sumamente baja.
El 7 de abril, la concejal Sanz presentó el proyecto para distinguir a nuestros Bomberos Voluntarios, por su labor rescatista. Por distintos motivos que podrá imaginar el lector, el Honorable Concejo le dio largas al asunto, postergando el evento sin fecha definida.
El día 16 de abril, el segundo jefe del Cuartel, Fernando Staffora, se llevó una sorpresa mayúscula cuando intentó entregar en Mesa de Entradas del HCD, una nota pidiendo la compra del camión hidrante; se le respondió, sin el menor asomo de vergüenza, que no le iban a recibir la nota, debido a que “la tenían que autorizar desde la secretaría de la Intendencia Municipal”.
San Rafael puede mostrar el espantoso rostro de la barbarie, cuando así lo desea: ¿desde cuándo la Municipalidad tiene atribuciones para rechazar una nota presentada por un ciudadano, o por una institución benéfica?
Finalmente se fijó fecha para la entrega de la distinción municipal, el día 22 de mayo; y  nuestros Bomberos aprovecharon la ocasión para volver a presentar la nota, que esta vez no les pudieron rechazar, dado que eran “los héroes del día”.
No obstante, esta increíble zaga de “ninguneos” oficiales, aún continúa, como en los viejos folletines por entregas: los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas son unos héroes, y se les ha distinguido con un hermoso papelito rectangular. Los pasos formales han sido dados; entonces, a otra cosa.
Pero lo que quieren los Bomberos no es un reconocimiento formal, sino que se les provea de herramientas de trabajo adecuadas para ejercer su misión solidaria. En dos semanas comienza el invierno, la época en que los campos se incendian con una facilidad asombrosa. ¿Cuándo les van a dar una respuesta a su pedido? ¿Será una respúesta favorable?

La respuesta a estos interrogantes, será develada en la próxima entrega de este folletín. Pero sepan las autoridades que la comunidad de Cañada Seca, orgullosa de sus Bomberos, y el pueblo de San Rafael, exigen una respuesta positiva.♦

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sábado, 16 de mayo de 2015

052. PERIODISTA DE “UNA VOZ DE CAÑADA SECA” DECLARÓ AYER EN II JUICIO DE LESA HUMANIDAD

Una vista del tribunal donde se lleva a cabo el juicio. (Fuente: Federico Froullet - Uno San Rafael).
Salto de las Rosas, 16. — En el día de ayer, Horacio Ricardo Silva —miembro de la redacción de este periódico— fue convocado a declarar en el II juicio por delitos de lesa humanidad, que se lleva a cabo en la Universidad Tecnológica Nacional de San Rafael.
Silva es autor de Una flor para Rosa Sonia Luna, investigación histórica que detalla la vida y desaparición de esa joven maestra, secuestrada de su domicilio por un grupo de tareas militar, en la madrugada del 26 de mayo de 1976. Este material fue considerado como válido por la fiscalía federal, e incorporado como prueba testimonial en la mencionada megacausa.
Durante la audiencia, que se prolongó desde las 9.30 hasta las 10.50 horas, el tribunal interrogó a Silva por los hechos que llevaron a la desaparición de Luna, y las fuentes a las cuales recurrió el autor para realizar su investigación.
La fiscalía repreguntó especialmente por la actividad política de Rosa Sonia Luna, quien era adherente al Partido Revolucionario de los Trabajadores (P.R.T.); a lo que Silva contestó que, según sus averiguaciones, las acciones de ella y de ese grupo político en San Rafael se habían limitado a realizar tareas sociales en los barrios Quiroga, Pueblo Diamante y Pueblo Usina —actual Barrio Constitución—; tales como enseñar a leer a personas analfabetas, y participar de las reuniones vecinales para reclamar la provisión de agua corriente en la zona.
Respecto de supuestas acciones armadas por parte de las organizaciones guerrilleras Montoneros y E.R.P. (Ejército Revolucionario del Pueblo, brazo armado del P.R.T.), Silva fue concluyente al afirmar que el propio ex jefe de la Unidad Regional II de policía, Raúl Alberto Ruiz Soppe, había declarado en el juicio anterior que los atentados efectuados en San Rafael habían sido perpetrados por personal de la Policía de Mendoza, al mando del ex jefe Julio César Santuccione, y ninguno por ERP ni Montoneros.
Pero el dato aportado en la investigación de Silva que despertó mayor interés en el tribunal, fue la respuesta de la Policía de Mendoza ante un pedido de hábeas corpus en favor de Luna, según la cual existía un sumario sobre ella abierto en la comisaría 32a. El tribunal decidió en el acto que dicho sumario fuera reclamado en sede policial, para ser incorporado a la causa.
Al llegar el turno de preguntas para los abogados defensores de los imputados, éstos se limitaron a indagar si las investigaciones de Silva se habían limitado al caso de Rosa Sonia Luna, o si abarcaban otros casos de detenidos-desaparecidos en el sur mendocino. Silva respondió que su investigación se limitaba exclusivamente al caso de Luna, y la defensa no hizo más preguntas.
Este simple hecho da una clara idea de la solidez y la seriedad con la cual nuestro redactor ejerce su labor periodística. Su trabajo de investigación ha pasado con éxito la exigente prueba de idoneidad, que significa el ser debatido en un ámbito tan importante como el del tribunal federal, que lleva adelante este juicio histórico.
Silva no pudo ampliar su investigación a los casi 40 casos de desapariciones en el sur mendocino, por falta de recursos económicos. Sus intentos de obtener financiamiento por parte de las autoridades de San Rafael fueron estériles, a pesar de haber presentado en 2013 un proyecto a tal efecto, en sendas entrevistas con el director de Cultura Guillermo Romano, y la directora de DDHH Andrea Mattacota.
De haber obtenido la ayuda económica necesaria para efectuar ese trabajo, el tribunal federal tendría hoy a su disposición numerosas pruebas, sólidas y contundentes, que servirían para desentrañar la verdad de los hechos ocurridos en la zona durante el período 1976/1983.
Lamentamos que esto no haya sido así; pero es que para las autoridades de San Rafael, se aplica con todo rigor la sabiduría popular, expresada en aquel refrán del Martín Fierro”, que sentenciaba:

Al que nace barrigón
es al ñudo que lo fajen.

No importa. La afilada pluma de nuestro redactor, que ya se ha batido con éxito en varias lides, continuará empeñada, a cambio de nada, en seguir el camino del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha,


según fueran los agravios que pensaba desfacer, entuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer”.♦

(La investigación Una flor para Rosa Sonia Luna puede leerse en línea, o descargarse de manera gratuita, en el siguiente link):


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martes, 28 de abril de 2015

051. ATAQUE CONTRA LA LIBERTAD DE PRENSA EN CAÑADA SECA

Un operario avanzando hacia nuestro reportero: "¿Quién te mandó a vos a sacar fotos?"

E
l pasado miércoles 22, una cuadrilla de operarios increpó a un periodista de este medio, cuando intentaba tomar fotografías de una reparación que realizaban sobre la ruta 143.
El hecho —que recuerda a la agresión sufrida por Víctor Hugo Morales en Buenos Aires el 15 de abril— ocurrió a las 11.41, en un punto de la ruta situado a unos 1.500 metros del cruce de Tres Esquinas, donde la cuadrilla se hallaba cambiando de lugar unas tachas refractarias.
En esas circunstancias Oscar Galdamez —miembro del Consejo de Redacción de Una Voz de Cañada Seca— se dispuso a tomar las imágenes, en el marco del habitual relevamiento de obras efectuado por los vecinos del Distrito; cuando los tres operarios, al grito de “¿Quién te mandó a vos a sacar fotos?”, se le acercaron de manera intimidatoria: —“Creí que me iban a sacar el celular de las manos”, dijo Galdamez después del incidente.
Según se desprende el video que nuestro reportero pudo grabar —sin que se dieran cuenta los trabajadores— éstos se negaron a identificarse, reprochándole a viva voz el supuesto riesgo de perder sus empleos, a causa de unas simples tomas fotográficas.
“¿Para qué sacás fotos acá?”; “Me estás haciendo quedar mal en el trabajo”; “No me vengás a hundirme”; “Allá hiciste lo mismo; allá (por Tres Esquinas) fuiste a romper las pelotas”, se oye en el mencionado video, en un tono de creciente tensión, cuyos decibeles bajaron con la llegada de efectivos de la Policía Vial, que se hallaban en las cercanías.
En ese momento, el video se cortó. Galdamez relató que después de la retirada de la Policía, uno de los operarios ordenó a otro: “Llamá al Tío”. El hombre se alejó para hacer esa llamada, al término de la cual dijo a su compañero: “No; tiene razón, dejalo que haga su trabajo, y nosotros hacemos el nuestro”, para luego agregar: “después, a éste, lo vamos a cagar”.
Como resultado de este atropello a la libertad de prensa, Galdamez no pudo continuar con su trabajo. Ofrecemos aquí a nuestros lectores algunas de las imágenes de los operarios, que alcanzó a capturar con su celular.♦


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Vinería “Ramos”, de José Ramos.

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lunes, 13 de abril de 2015

050. OTRO CHOQUE EN LA PICHANA: EL CEO CONTINÚA IGNORANDO A LOS BOMBEROS VOLUNTARIOS


Salto de las Rosas, 13.— Ayer en horas de la tarde, se produjo un nuevo accidente en el peligroso cruce de las rutas provinciales 165 y 160, a una semana exacta del ocurrido en el mismo lugar, y del cual informara Una Voz de Cañada Seca en su nota N° 048.
Esta vez, el siniestro fue protagonizado por un Renault Clío, en el cual se desplazaba una familia perteneciente a la populosa comunidad boliviana de este pueblo, y un camión Mercedes Benz, que circulaba por la Ruta 160. Al llegar a la intersección de esas dos vías provinciales se produjo el violento choque, a raíz de cual el camión se estrelló en el alambrado de la Bodega Alfredo Roca. Afortunadamente no hubo víctimas fatales, aunque la familia tuvo que ser trasladada en ambulancias al Hospital Schestakow.
 Como bien apunta el diario digital Día del Sur en su edición de ayer, el CEO-911 ha vuelto a ignorar la existencia del cuartel de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, que se encuentra a escasos minutos del peligroso cruce. Los bomberos se enteraron, como siempre, por el llamado de una vecina, y acudieron —también como siempre— en contados minutos al lugar. Pero tarde, a causa de no haber sido llamados por los responsables del sistema de emergencias sanrafaelino.
Esta incalificable omisión, que puede derivar en una muerte, ya fue denunciada el 24 de marzo pasado por este medio, en su nota N° 042 ¿Qué pasa con el 911-Emergencias?, comentada también por Diario San Rafael y La Ventana Digital. No obstante, ninguna autoridad ha tomado cartas en el asunto.
Los Bomberos Voluntarios efectúan su tarea humanitaria sin recibir un solo centavo de sueldo; y están altamente capacitados para intervenir no sólo en incendios, sino también en accidentes viales, como el ocurrido el pasado mes de marzo, cuando unos turistas pampeanos se desbarrancaron en Valle Grande.
En ese lamentable hecho quedó al descubierto la desidia oficial. El auto desbarrancado estuvo tres días allí sin que ningún organismo se ocupara de auxiliar a los turistas —fuentes confiables informaron a este medio, que no lo hacían porque era una “tarea para la compañía de seguros”— hasta que los Bomberos intervinieron, y rescataron al vehículo en apenas cuatro horas de dura labor. Por este hecho, el Concejo Deliberante ha votado otorgarles una distinción, en una meritoria iniciativa de la concejal María José Sanz.
Pero los Bomberos, más que diplomas y medallas para lucir en el Cuartel, necesitan simplemente que el nuevo jefe del CEO, subcomisario Mario Hassar, disponga que alguien se tome la molestia de llamarles cada vez que ocurra un accidente en el distrito.
Y algo más: necesitan también se les provea de un camión hidrante para combatir los incendios forestales, que suelen ocasionar graves riesgos y pérdidas en los meses de invierno.
Desde este medio los Vecinos por la Comunidad de Cañada Seca alertan que, de persistir este sistemático “ninguneo” hacia los abnegados voluntarios, puede producirse algún mal día otra muerte en el Distrito, por no llegar a tiempo el auxilio necesario.

Los Bomberos Voluntarios están siempre de guardia, y pueden llegar mucho antes que los bomberos de Policía y las ambulancias, si se les avisa de inmediato. Es responsabilidad del CEO y de las autoridades, entonces, que no se produzca esa situación. Porque si alguien muere por esta omisión, la carátula ya no deberá ser “muerte en accidente”, sino: homicidio culposo.♦





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Una Voz de Cañada Seca

es auspiciada por los siguientes comerciantes del Distrito:

Autoservicio “La Ruta”, de Alberto Gimenez.
Bar “El Viejo”, de Pedro Pablo.
Centro de Parrilladas”, de José Quisper.
Consultorio Clínico del doctor Juan Carlos Giordano.
Despensa “Las Banderitas” - El Tropezón.
Despensa “El Gringo”, de Néstor Blasco.
Farmacia “San Cayetano”, de Heber González.
Farmacia “San Pablo”, de Sandra Ramos.
Fiesta Nacional del Caballo / Club General San Martín.
Lubricantes “M y M”, de Adriana y Gustavo Marchessi.
Mercadito “Brandon” - El Tropezón.
Panaderia “El Buen Sabor”, de Paola Peñaloza.
Polirubro “Marianela”.
Pollería “Pechugas”, de Ramiro Pereyra.
Seguros Jorge A. Villalón.
Supermercado “Dani”, de Danilo Lombard.
Supermecado “Las Rosas”, de Alberto Pérez .
Taller Mecánico “Santarossa”, de Roberto Santarossa.
Tienda “Nahir Sport”, de Rubén y Gaby Compagnone.
 “Todo Moto”, de Marcelo Montoya.
Vinería “Ramos”, de José Ramos.

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lunes, 6 de abril de 2015

049. “CON MI BALSA YO ME IRÉ A NAUFRAGAR”


Insólita experiencia de reciclaje en Salto de las Rosas: tres jóvenes cañadinos construyeron su propia balsa, con sólo botellas de plástico, cañas, alambre e hilo.

Embarcando en aguas de El Nihuil

L
a emblemática canción “La Balsa”, pionera del rock nacional, comienza diciendo “Estoy muy solo y triste, acá en este mundo abandonado”. Pero Nicolás Galdamez (21 años), y sus hermanos Santiago y Bruno, de 16 y 13, no están solos, ni tristes, ni abandonados.
Estos jóvenes estudiantes juegan al fútbol, salen a bailar y se conectan a internet como cualquier otro muchacho de su generación; pero si algo los diferencia de los demás, fue la concepción, construcción y exitosa prueba en aguas del Nihuil de su balsa, a la que bautizaron “Pet”.

Cómo construir una balsa con 34 pesos y mil horas de trabajo

La balsa "Pet", lista para salir a la gran aventura.

La idea me vino hace dos o tres años, de hacerme algo que sirviera para flotar. Y en diciembre pasado, un tío mío me llevó a navegar en su bote inflable por el Tigre, en Buenos Aires; un gomón, carísimo. La idea del flotador volvió a mi mente, y pensé: ¿para qué gastar una fortuna, si me puedo hacer algo así  yo mismo?, cuenta Nicolás a Una Voz de Cañada Seca.
Un mes después dio con el material que lo llevaría a cruzar, victorioso, las aguas del Nihuil: un montón de botellas de plástico, que su madre había pedido se encargara de tirar a a basura. “Eran como 20 o 30 envases, y pensé: ¿y si hago algo con esto?”
A continuación se puso a buscar por internet modelos de canoas, pero todos requerían la compra de materiales, caños de PVC, pegamentos; y Nicolás quería hacer su embarcación  solamente con elementos reciclados, sin gasto de dinero. Llamó a su hermano Bruno, y juntos se fueron a juntar cañas al fondo de su casa, con las cuales armar la estructura del navío.
Comenzaron a diseñarlo en el suelo, pensando en una dotación de dos tripulantes. Allí surgieron las primeras preguntas: ¿cúantas botellas serán necesarias? ¿qué largo y ancho debe tener? ¿cómo amarrar la estructura?
A mediados de enero, ya Santiago se había sumado al proyecto, aportando ideas. Por lo pronto, los tres hermanos salieron a buscar más botellas y cañas por todo Salto de las Rosas; consiguieron muchas de las primeras, gracias a los desaprensivos vecinos que las arrojan sin pudor a los canales que surcan el pueblo; y las segundas, en un cañaveral situado en la calle Tomás Abete, a unos 500 metros de su casa.
Finalmente, se procedió al armado de la nave: la estructura de cañas fue sujetada con alambres obtenidos en el taller familiar; y las 350 botellas que forman el casco, fueron contenidas por una red confeccionada con hilo plástico, único material que adquirieron con dinero: “Al final, la balsa nos costó 34 pesos, que es lo que nos salió el rollo de hilo; pero además, nos demandó muchas horas de trabajo” concluye Nicolás.
Para la propulsión y gobierno del navío, los muchachos comenzaron a construir un remo, tallando una gruesa rama de árbol; pero como su diseño no dio el resultado esperado, y la ansiedad por salir a probar la embarcación se hacía cada vez más perentoria, optaron por utilizar dos remos prestados. “después habrá tiempo de hacer unos buenos remos”,  se dijeron entusiasmados.
La “Pet”, estaba ya en condiciones de hacer su primera prueba.

Los ensayos previos

El lugar elegido fue el canal que pasa enfrente de su propia casa, y que corre a lo largo de la Ruta 143, entre El Tropezón y Tres Esquinas; y el encargado de probarla, fue Santiago. El experimento fue breve. La canoa resultó de una excelente flotabilidad, pero se mostró muy inestable; al punto de dar una vuelta de campana, que obligó a su tripulante a darse un remojón inesperado, ante la hilaridad de sus hermanos.
No obstante, la experiencia resultó positiva: la embarcación flotaba perfectamente, y sólo era necesario adicionar dos estabilizadores, uno a babor (izquierda), y otro a estribor (derecha); con lo cual, la “Pet” adquiriría su forma final de balsa.
Una vez acondicionados los estabilizadores sobrevino la segunda prueba, que debía hacerse en un canal más importante que el anterior, por el crecimiento del ancho (manga, en términos náuticos) de la embarcación. Para ello, se eligió el paraje conocido como “Tomas de Chicho Astorga”.
Esta segunda experiencia, desarrollada en un corto tramo del canal —el cual, debido al bajo nivel del agua, no permitía una navegación más extensa— resultó completamente exitosa: la nave flotaba y se mantenía estable, con su dotación completa de dos tripulantes. Era tiempo, pues, de hacer la prueba definitiva, la que implicaba un verdadero riesgo para los jóvenes argonautas: salir a navegar en aguas abiertas, en busca de su propio vellocino de oro[1].

Enfrentando la furia de los vientos en El Nihuil

Bandera de proa de la “Pet”, flameando al viento en la playa.

Como toda embarcación debe tener su propia bandera de proa, se procedió a su creación. La encargada de confeccionarla fue Carla Sepúlveda, de 22 años, egresada del IPA (Profesorado de Arte) y novia de Nicolás; quien elaboró un diseño inspirado en el mandala hindú, clásica representación simbólica del cosmos, en la filosofía oriental.
Carla contó a Una Voz de Cañada Seca que eligió ese diseño, “porque los mandalas me gustan, y representan lo que uno tiene dentro; y me salió esa bandera, extraña y alegre, de alguna manera”. El banderín de popa, consistió en el clásico emblema de reciclaje, color verde sobre fondo blanco, enmarcando el nombre “Pet”.
En un principio, se pensó en botar la nave en Valle Grande; pero la dificultad que implica la empinada pendiente de acceso a la playa, portando la balsa sobre sus cabezas, motivó que finalmente se eligiera el embalse El Nihuil.
El día de la prueba final llegó el 26 de enero de 2015. Temprano por la mañana se efectuó el traslado de argonautas y embarcación, acompañados de un entusiasta y alegre grupo de apoyo, comandado por Oscar Galdamez —padre de los muchachos y conspicuo miembro de esta Redacción—, junto a su esposa Gisela.
El clima en El Nihuil se presentó soleado, pero muy ventoso, difícil para la navegación; aunque este inconveniente fue compensado —para tranquilidad de los padres— por la poca profundidad del agua, originada en la ya crónica emergencia hídrica.
Después de los preparativos de rigor, las banderas desplegadas al viento, la “Pet” fue trasladada a pulso hasta la orilla del lago, y depositada sobre el agua. Nicolás ocupó el puesto de stroke —posición de popa, destinada al capitán de la nave— y Santiago, el de bow (puesto de proa).

El momento crucial de la botadura

La nave zarpó sin inconvenientes, cruzando hacia la isla ubicada en medio del embalse; pero a mitad de camino, la intensidad de los vientos produjo una deriva en dirección sur-este, paralelo a la isla; situación que exigió al máximo los esfuerzos de la tripulación para corregir el rumbo, arribando felizmente a destino.

Los intrépidos argonautas en busca de su vellocino de oro, enfilando hacia la isla.

La prueba había resultado completamente exitosa; tras el regreso al puerto de partida, todos los presentes quisieron tomar —y tomaron— su turno a bordo de la “Pet”, lo cual reveló dos cualidades no previstas en el diseño de la nave: su capacidad de carga —la orgullosa balsa llegó a hendir las aguas del lago, transportando hasta un máximo de cuatro pasajeros— y el nivel de flotabilidad, dado que pudo desplazarse con carga máxima, en aguas que no excedían los 40 centímetros de profundidad.

La resistente embarcación demostró poder llevar hasta cuatro tripulantes, como estas tres sirenas guiadas por el capitán.

Futuras aventuras de los jóvenes argonautas

De esta experiencia, los argonautas evaluaron virtudes y defectos de su creación. Entre los segundos, concluyeron en la necesidad de mejorar el sistema de propulsión y gobierno de la nave, para hacerla más versátil y marinera, a efectos de dominar vientos y corrientes adversas.
La “Pet” descansa ahora en el fondo de la casa de los Galdamez, esperando nuevamente la primavera, para volver a salir en busca de aventuras.
La próxima experiencia, según planean los intrépidos argonautas, consistirá en recorrer en balsa los aproximadamente 8 kilómetros de extensión del Canal Babacci, “en tanto la exploración previa que vamos a hacer, demuestre que no presenta obstáculos insalvables en su trayecto”, afirmaron con toda seriedad Nicolás, Santiago y Bruno, al enviado de este periódico.
 Pero quizás haya para ellos, a futuro, un proyecto aún más ambicioso. Fuentes reservadas confiaron a Una Voz de Cañada Seca, que una importante empresa del rubro plástico de San Rafael, se ha mostrado interesada en la experiencia de los jóvenes argonautas; y habrían existido conversaciones, orientadas a que éstos elaboren un proyecto de construcción de una isla flotante en Los Reyunos, con materiales aportados por la firma, a efectos de ser explotada con fines turísticos.
En tanto, desde el fondo de la Historia, suenan en un viejo Wincofón los compases en vinilo de “La Balsa”; canción compuesta por Litto Nebbia y José Alberto Iglesias (Tanguito), en 1967:

Y cuando mi balsa esté lista, partiré hacia la locura.
Con mi balsa, yo me iré
a naufragar.

DATOS TÉCNICOS DE LA BALSA “PET”:

Eslora (largo): 3,50 metros.
Manga (ancho): 1,50 metros.
Puntal (altura desde el borde hasta el fondo): 30 centímetros.

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Una Voz de Cañada Seca

es auspiciada por los siguientes comerciantes del Distrito:

Autoservicio “La Ruta”, de Alberto Gimenez.
Bar “El Viejo”, de Pedro Pablo.
Centro de Parrilladas”, de José Quisper.
Consultorio Clínico del doctor Juan Carlos Giordano.
Despensa “Las Banderitas” - El Tropezón.
Despensa “El Gringo”, de Néstor Blasco.
Farmacia “San Cayetano”, de Heber González.
Farmacia “San Pablo”, de Sandra Ramos.
Fiesta Nacional del Caballo / Club General San Martín.
Lubricantes “M y M”, de Adriana y Gustavo Marchessi.
Mercadito “Brandon” - El Tropezón.
Panaderia “El Buen Sabor”, de Paola Peñaloza.
Polirubro “Marianela”.
Pollería “Pechugas”, de Ramiro Pereyra.
Seguros Jorge A. Villalón.
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Supermecado “Las Rosas”, de Alberto Pérez .
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 “Todo Moto”, de Marcelo Montoya.
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[1] En la mitología griega, Jasón emprendió un viaje en la nave Argo, con el objeto de traer el vellocino de oro —la piel de un carnero fabuloso—, mediante la cual obtendría un reino; los marinos de su tripulación, recibieron el nombre de “argonautas”.