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miércoles, 9 de septiembre de 2015

058. Conato de agresión de Bomberos de Policía contra personal de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas.

Saliendo del Infierno. Imagen de un BVSR, capturada en el incendio de Monte Norte, el lunes 7 de septiembre a las 16.30 hs.


E
l lunes 7 de septiembre fue, para los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas (BVSR), un día difícil de olvidar.
A las constantes dificultades habituales: el “ninguneo” del CEO-911 y demás autoridades de San Rafael; la tenaz negativa de éstas de proveerles el equipamiento adecuado para desarrollar su función humanitaria; la acción criminal de personas que provocan inendios intencionales; la acción irresponsable de vecinos que pierden el control de la situación limpiando pastizales; a todo esto se sumó, ahora, un conato de agresión por personal de los Bomberos de Policía.
He aquí la relación de los hechos, según el testimonio de los protagonistas del hecho, recogidos por Una Voz de Cañada Seca.

Un antecedente

El 31 de julio pasado se produjo un gigantesco incendio rural que amenazaba quemar la planta transmisora de LV4, ubicada en la ruta 146. El CEO-911 convocó a los BVSR para brindar apoyo a Bomberos de Policía, y hasta allí se movilizó la autobomba, a pesar de que esa ubicación quedaba fuera de su área de cobertura; pero al voluntario no le interesan las jurisdicciones, su único objetivo es servir eficazmente a la comunidad.
Al llegar al lugar, la dotación compuesta por el comandante Pablo Franciulli y los bomberos Saúl Sepúlveda y Jonathan Olivares se puso a las órdenes de los bomberos de policía, representados por  Felipe Carbajal y Marcos Aguilera.
Ambos grupos acordaron un plan de tareas, mediante el cual los voluntarios atacarían  el fuego a lo largo de la ruta; mientras que los policías, combatirían el frente ígneo que se desplazaba hacia la antena transmisora.
No obstante este acuerdo, los voluntarios vieron con estupor cómo los policías subieron a su vehículo, encendieron las balizas, y se retiraron del lugar sin decir “agua va”, dejándolos completamente solos, ante un siniestro de tamaña magnitud. Desde luego los voluntarios —repuestos de la sorpresa—, se abocaron a su tarea abarcando los dos frentes, hasta lograr la completa extinción del siniestro.
Esta situación fue descripta por el voluntario Luis Ripa en una carta abierta publicada en la red social Facebook, que ese mismo día reprodujo el diario digital Hoy San Rafael, bajo el título: Conmovedora carta de un bombero voluntario de Salto de las Rosas, tras el gran incendio de esta madrugada (hacer click en el link para acceder).

Un día difícil para los Bomberos Voluntarios

Ese lunes 7 de septiembre estaban de guardia el ayudante mayor Fernando Stáffora y el bombero Luis Ripa. A las 15.30, ambos debieron salir a enfrentar un muy importante incendio declarado en la calle El Monte Norte, localidad El Tropezón, distrito de Cañada Seca. El siniestro —que según Uno San Rafael habría sido intencional— afectó nada menos que 25 hectáreas de membrillares, olivos y pastizales.
Terminada la tarea, hacia las 18 horas regresaron al cuartel, para encontrarse con un nuevo llamado del CEO-911: debían presentarse en el lugar conocido como “Curva de Zamora”, sobre la ruta 165, empalme con la avenida Alberdi, donde se habían incendiado los pastizales de la banquina. No obstante, al llegar se encontraron con que los Bomberos de Policía habían estado trabajando, y que el fuego estaba ya dominado.
Acostumbrados desde siempre a la habitual desorganización del CEO-911, los voluntarios se limitaron a constatar que la situación no ofrecía peligro, y emprendieron el regreso al cuartel.

Una situación anómala

A las 21:00, el bombero voluntario Luis Ripa había terminado su guardia, comenzada el día anterior, a las ocho de la noche. 25 horas dedicadas a la comunidad, sin cobrar un centavo por su labor solidaria, sólo pueden ser sostenidas por el apoyo de los suyos.
A las 21.15, Ripa aún permanecía en el cuartel, comentando las novedades del día con su relevo, cuando llegó un nuevo llamado del CEO-911: se solicitaba la intervención de los BVSR para extinguir un siniestro declarado en Cuadro Nacional, calle Tabanera N° 43, lejos del área de cobertura oficial del cuartel.
Ripa, sin dudarlo, pidió —y obtuvo— el permiso de sus superiores para acompañarlos en esta nueva aventura, a pesar de que le correspondía retirarse a su domicilio.
Hacia allí partió, entonces, junto a sus compañeros: el comandante Pablo Franciulli, y el bombero Saúl Sepúlveda.
El camino desde Salto de las Rosas hacia Cuadro Nacional, pasa indefectiblemente por la “Vuelta de Zamora”. Al llegar a ese punto, los voluntarios vieron —no sin asombro— que en ese lugar, estaban los dos únicos móviles activos de bomberos de policía —el 2785, y una camioneta marca Iveco, dado que el móvil 2009 está fuera de servicio— luchando contra el mismo incendio declarado a las 18:00 horas, en la banquina de la ruta.
Extrañados por esa anómala situación, los voluntarios decidieron detener su vehículo e inquirir lo que estaba sucediendo.
No era lógico que la Policía estuviera cubriendo una simple “prendida de fuego” en una banquina, con todos sus móviles disponibles, en un lugar tan alejado de sus cuarteles como ése; en lugar de atender al siniestro declarado en Cuadro Nacional, mucho más cercano a su asentamiento.
Lo verdaderamente lógico en un caso así, es que cada dotación socorriera al siniestro más cercano a su domicilio: pero así como los caminos de Alá son inescrutables. los senderos del CEO-911 son incomprensibles.

El conato de agresión: una actitud inadmisible por parte de funcionarios públicos
 
De izquierda a derecha: Marcelo Javier, Claudia Vega, Felipe Carbajal, Marcos Aguilera
Al descender de su vehículo, el bombero Sepúlveda reconoció a ese muchacho pelado (llamado Marcos Aguilera), que lo había dejado en la estacada hacía más de un mes atrás, en el incendio de LV4, y le preguntó:
—¿Por qué nos mandan a nosotros hasta Cuadro Nacional, fuera de nuestra área de cobertura, cuando bien podríamos estar atendiendo este incendio aquí, y ustedes el de allá?
La respuesta, autoritaria, insolidaria, fue terminante:
— No tengo por qué darte ninguna explicación...
El comandante Franciulli, celoso del trato que reciben sus subordinados, intervino:
— ¿Me podrías dar tu nombre, por favor?
La contestación de Aguilera subió los decibeles hasta una manifiesta grosería:
— Yo no tengo por qué mierda darte mi nombre a vos...
Franciulli, al ver semejante maltrato por parte de un simple agente de policía, decidió resolver el problema de una manera civilizada, comunicándose personalmente al celular del jefe de la dependencia (subcomisario Mario Jerez), mientras le indicaba a su gente: —“nos vamos de acá, suban a la camioneta”. La orden fue cumplida, y los bomberos Sepúlveda y Ripa abordaron la autobomba.
Mientras el Comandante le indicaba a su par de Policia que no pensaba soportar tal falta de respeto —habida cuenta de que los voluntarios estaban acudiendo a un pedido de apoyo suyo—, entraban en escena los ocupantes de la camioneta Iveco, Marcelo Javier y Claudia Vega, quienes apostrofaron a Saúl Sepúlveda con un poco amistoso: — ¿Por qué maltrataste vos a mi gente?
A lo que el voluntario respondió: — Yo no maltraté a nadie. Llamalo al subordinado tuyo, ése que es pelado, para corroborarlo.
Y fue en ese momento, en que se produjo una escena del más barato matonismo, por parte de un funcionario público, que no pareciera provenir de un servidor de esta República, que tanta sangre y tanto esfuerzo ha costado conseguir.
Se trata del policía bombero Felipe Carbajal; quien, golpeando con violencia la puerta de la autobomba de los voluntarios, gritaba: —¿Quién es el machito acá? ¿Quién es el tal Ripa, ése que escribe boludeces en Facebook? ¡Que se baje!
El exaltado Carbajal se refería a la carta abierta publicada por Luis Ripa el 31 de julio, que le había afectado profundamente; porque había resultado ser, uno de los que abandonaron a su suerte a los Bomberos Voluntarios, momentos después de acordar con ellos un trabajo en conjunto.
Ripa, por su parte, no se amilanó ante la actitud patoteril del sedicente servidor público; descendió de la autobomba, sereno y seguro, y afirmó: —Yo soy Luis Ripa.
El matón le espetó entonces: — ¿así que sos vos el que anda publicando boluceces en Facebook?
A lo que Ripa respondió: No son boludeces, es la verdad
Carbajal recurrió entonces al único recurso de que pueden disponer las personas irracionales, cuando les falta argumentación; y acto seguido, manoteó el pecho de Luis Ripa, con ánimo de incrementar la escalada de violencia.
Pero Ripa no es un hombre común: es un Voluntario. No teme a la violencia, pero tampoco le rinde culto. Se limitó, simplemente, a apartar la mano agresora, al tiempo que decía: — No me toques, perejil.
Y acto seguido, preguntó: — ¿Quién es el que está a cargo acá?
Marcelo Javier, acaso intimidado por la actitud firme y serena de Ripa, respondió: —Yo estoy a cargo.
A lo que el Voluntario replicó, en referencia a Carbajal y al “pelado” Aguilera: — Hacé volar a estos perejiles.
Javier —un poco a regañadientes— pidió a sus subordinados que se retiraran al camión; pero éstos persistían en su actitud negativa, y no se movieron de su lugar.
Viendo minada su autoridad, el jefe de la dotación adoptó un tono más enégico: —¡se suben al camión! Y ahora sí, tanto Carbajal como Aguilera, obedecieron la orden.
En ese momento, el comandante Franciulli —que acababa de cortar con el subcomisario Jerez— se integró a la discusión, diciendo: —¿Qué está pasando acá?
Marcelo Javier intentó una acusación contra Ripa y Sepúlveda, argumentando que su actitud no se correspondía con “la camaradería” que debiera existir entre bomberos de policía, y bomberos voluntarios.
Lo que siguió, fue una discusión absolutamente inconducente entre Javier y Franciulli, que se omite en esta crónica por no aportar ningún dato relevante; pero de la cual, los Voluntarios extrajeron una suerte de “confesión” por parte del responsable de la dotación policial:
— Fui yo quien llamó al CEO-911 para que los Bomberos Voluntarios se hicieran cargo del incendio en la Vuelta de Zamora, así yo poder movilizarme hasta Cuadro Nacional...

A modo de conclusión

De lo antedicho, se desprende que todo este conflicto nunca habría existido, si el CEO-911 hubiera efectuado su labor con eficacia. Esto es: convocar a los Bomberos Voluntarios para hacerse cargo del fuego en la banquina de Vuelta de Zamora, y derivar a bomberos de Policía a Cuadro Nacional. Pero es inútil pedirle peras al olmo, como sentenció el filósofo griego Parménides de Elea 25 siglos atrás: Lo que es, es; y lo que no es, no es.
Al día siguiente, martes 8 de septiembre, los voluntarios debían enfrentar otro incendio; esta vez, en Goudge. El video puede verse siguiendo este link: BVSR en Vuelta de la Draga (Goudge)
Luego, se concluye que todo aquel vecino de San Rafael que necesite la ayuda inmediata de los bomberos, para evitar demoras innecesarias, debe llamar directamente al Cuartel, al número de guardia permanente. Un número, que debe estar agendado en cada celular:

0260-469-0009

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Una Voz de Cañada Seca

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Autoservicio “La Ruta”, de Alberto Gimenez.
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Consultorio Clínico del doctor Juan Carlos Giordano.
Despensa “Las Banderitas” - El Tropezón.
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sábado, 4 de julio de 2015

055. Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas: el amargo aroma de la injusticia, huele a gas.

 
Nuestro bomberos rescatando el vehículo desbarrancado en Valle Grande (Foto: Diario Uno).
P
odría haberse quedado en su casa, cuidando que no le robaran la garrafa; sobre todo en estos tiempos, en que conseguir el precioso artefacto en Salto de las Rosas, equivale casi a la proeza de hallar un tesoro enterrado.
Podría haberse quedado; pero no. El comandante Pablo Franciulli tenía algo más importante que hacer, aquel aciago miércoles 1° de julio: la extinción de un incendio en la Ruta Provincial 160, que afectaba la línea del proyectado gasoducto a San Luis.
El alerta le había llegado, como es habitual, por fuera del protocolo del sistema de emergencias: el CEO-911, como ha señalado repetidas veces este periódico, se niega obstinadamente a cumplir con su responsabilidad. De ese modo, el Cuartel se enteró del siniestro a través de un llamado efectuado desde la Comisaría 42a. de Cañada Seca.
Como es habitual también, Franciulli hizo caso omiso del acostumbrado “ninguneo” oficial, y concurrió a la cita; más preocupado en cumplir con su misión, que en las pequeñas miserias de burócratas y funcionarios.
Una vez extinguido el incendio, comprobó que el fuego había quemado una caja de comandos del gasoducto, razón por la cual dio el aviso a la empresa Ecogas, y al CEO-911. Pero el destino le iba a deparar una desagradable sorpresa.
La operadora del CEO-911 respondió a su llamado con un altanero: “no puede ser, el único incendio que tenemos registrado está localizado en Real del Padre”.
El comandante, haciendo gala de una paciencia ejercitada durante siete largos años de “ninguneo” oficial, pidió hablar con el supervisor. Tuvo que insistir para vencer la inercia burocrática de la operadora, hasta que finalmente le atendió una mujer, la cual —de muy mala gana y en un tono seco y cortante—, insistió con terquedad en que el siniestro del gasoducto no podía existir, debido a que no figuraba en los registros del CEO-911.
No obstante este desaire, una sorpresa más ingrata aún le esperaba al comandante al regresar a su casa, y comprobar que le habían robado la garrafa, mientras él extinguía el incendio del gasoducto.
Hacían ya dos noches que sus perros ladraban por la madrugada, pero no les había hecho caso. Al comprobar el faltante del artefacto, su mirada se orientó hacia el cerco lindante con el vecino, cubierto por las grateas que había plantado, y que alcanzaban casi los tres metros de altura.
Y en ese avistaje comprobó, con amargura, que alguien había cortado las grateas; de tal modo que, desde la finca vecina, se podía ver con toda comodidad el patio de su casa, donde estaba instalada la garrafa.
Acto seguido Franciulli encaró a su vecino, para amonestarlo por el corte de las grateas y la desaparición del artefacto; pero éste reaccionó de muy mala manera, y se produjo un fuerte altercado entre ambos. Al día siguiente, una comisión policial de la Comisaría 42a. se presentó en el domicilio del comandante, con una orden de allanamiento emitida por la 1a. Fiscalía en lo Correccional, a cargo del doctor Mauricio Romano. La causa, que lleva el N° 515/15, está caratulada como “Averiguación Amenazas”.
El vecino, cuyo comportamiento deja un serio margen de duda sobre la honorabilidad de su proceder,  había presentado una denuncia ante el Poder Judicial.
Una Voz de Cañada Seca estuvo presente durante el allanamiento, que fue efectuado con toda corrección por el personal policial, a las órdenes del subcomisario Gustavo Manquepi.
Al retirarse los policías, este cronista quedó a solas con Franciulli. Pero algo parecía haberse quebrado en el interior de aquel hombre íntegro; acaso, la fe que lo mueve a cumplir con su misión de Voluntario, en la cual arriega la vida por sus vecinos, pero recibiendo por toda recompensa, la más grosera ingratitud.
Sí: un cambio se había producido en el Comandante. Había decidido no volver a “sacarle las papas del fuego” al CEO-911, no volver a padecer su constante maltrato. Y esto se evidenció en presencia de este cronista, cuando en la terminal VHF que tiene en su casa, recibió un llamado del Cuartel, solicitando autorización para proceder ante un incendio, cuyo alerta había sido dado —nuevamente— por el personal de la Comisaría 42a.; el mismo que, unos instantes antes, había cumplido la orden de allanar su domicilio.
—Negativo —contestó el Comandante. — Responda que sólo vamos a actuar respetando el protocolo de Emergencias; tiene que ser el CEO-911 quien nos llame de manera directa.
Instantes después llegó un nuevo llamado del Cuartel, informando que la 42a. insistía en pedir la ayuda de los Bomberos Voluntarios.
—Negativo —volvió a contestar Franciulli. —Que nos llame el CEO.
Luego de unos momentos, sonó el celular privado del Comandante; el llamado provenía de un “Número Desconocido”, como pudo observar el cronista de Una Voz de Cañada Seca. La persona que llamó, insistió en requerir el concurso de los Voluntarios para el siniestro que se había declarado; a lo cual Franciulli respondió secamente, “usted debe cumplir los protocolos de Emergencia. Le ruego que llame al celular del Cuartel, 0260-469-0009”.
La voz inquirió con quién estaba hablando, a lo cual le respondió: “Con el Comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Pablo Franciulli. Ahora, tenga a bien llamar al Cuartel”.
Eran las 15.04, cuando volvió a sonar el VHF desde el Cuartel: “Comandante, acaban de llamar del CEO-911, solicitando ayuda para actuar en el siniestro”. Cinco minutos después, Franciulli subía con su uniforme a la autobomba, que lo pasaba a buscar por su casa, para salir raudamente hacia Calle Castro y Callejón Barruti; donde se procedieron a extinguir dos focos de incendio, que afectaban a las fincas de las familias López y Giménez.
Al salir, este cronista preguntábase qué clase de fuego sagrado inspiraba el accionar de hombres como Franciulli, y como los integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, quienes batallan diariamente contra los incendios, devoradores de vidas y bienes; pero que deben batallar también, contra la grosera ingratitud humana, devoradora de sueños y de energía vital.
Un acre hedor llegó a su olfato, mientras desandaba el camino hacia la Redacción de este periódico; el amargo aroma de la injusticia, que en Salto de las Rosas, huele a gas.

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lunes, 22 de junio de 2015

054. ¿POR QUÉ MURIÓ BALDOMERO ANTONIO LARA, VECINO DE MALVINAS?

Una imagen así, fue la última que vieron los ojos de Baldomero Antonio Lara, en esta nueva crónica de una muerte anunciada.
E
l martes 16 de junio, fue el último día de su vida. Tenía 64 años, varios más por vivir, y era querido y respetado por sus vecinos y familiares; pero las constantes fallas en el sistema de emergencias sanrafaelino —que vienen siendo señaladas por este periódico desde diciembre de 2014—, llevaron a esta situación sin retorno.

1. Crónica de otra muerte anunciada

En nuestra nota N° 017 (26-12-14), publicamos el apartado “Situaciones extrañas y ambiguas, que ponen en riesgo vidas y bienes”, en la cual se detallaba el constante “ninguneo” por parte del CEO-911 hacia los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, y se planteaba la necesidad del Cuartel de contar con una autobomba hidrante, apropiada para lograr una mayor eficacia de su tarea. En la nota 042 “¿Qué pasa con el CEO-911?”, del 24-3-15, insistíamos en esta problemática, señalando que las dos camionetas del cuartel adaptadas para autobomba, están cercanas a ser declaradas obsoletas.Un mes después, en la nota 050, planteábamos:

Los Bomberos Voluntarios están siempre de guardia, y pueden llegar mucho antes que los bomberos de Policía y las ambulancias, si se les avisa de inmediato. Es responsabilidad del CEO y de las autoridades, entonces, que no se produzca esa situación. Porque si alguien muere por esta omisión, la carátula ya no deberá ser “muerte en accidente”, sino: homicidio culposo.

Dos días después, nuestros Bomberos Voluntarios rescataban un vehículo desbarrancado en Valle Grande, que las autoridades oficiales habían dejado abandonado a su suerte durante varios días. Y lo hicieron por iniciativa propia, al enterarse por los diarios de la situación. La repercusión mediática de este acto generoso, motivó que el día 22 de mayo el Cuerpo fuera distinguido por el Concejo Deliberante Municipal. No obstante, la Municipalidad se había negado a recibir una nota de los Bomberos, solicitando la indispensable autobomba; y no tuvieron más remedio que aceptársela aquel día 22, en que fueron los “héroes del día”. Todo esto quedó reflejado en nuestra nota N° 053, publicada el pasado 8 de junio.
Como es sabido, la temporada invernal conlleva el peligro constante de la propagación de incendios por los campos, debido a la falta de agua, y a la costumbre de limpiar los terrenos usando el fuego, sin tener conocimiento de las medidas de seguridad necesarias.
A ello se le agregan los incendios intencionales, brutal modo de resolver las diferencias, que ha cobrado últimamente un notable incremento.
En este marco, el pasado sábado 13 de junio se produjeron nada menos que cinco incendios; dos de ellos intencionales, y con el agravante de las rápidas y cambiantes ráfagas de viento, que amenazaban crear nuevos focos en las cercanías.
Los Voluntarios echaron el resto en esa jornada heroica, y lograron extinguir con éxito todos los siniestros; aún sin la ayuda oficial, que nunca llegó, a pesar de haber sido solicitada con urgencia. Como consecuencia de aquel interminable día, la dotación quedó en extremo agotada, y se rompió el sistema hídrico de una de las dos autobombas.

2. Los dos primeros incendios del martes 16 de junio

Aquel triste día, la guardia de los Voluntarios era cumplida por una dotación mínima. El resto se dedicaba a trabajar para ganarse la vida, porque el voluntariado exige todo del bombero, pero no brinda remuneración alguna por su trabajo.
Cerca del mediodía, llegaron simultáneamente dos avisos de incendios al cuartel: uno, efectuado directamente por un vecino al celular de Bomberos (0260-469-0009)  en las cercanías de Bodega Lavaque.
El otro llamado fue efectuado —de manera extraordinaria, dado el habitual “ninguneo”— por el CEO-911; e indicaba un incendio de campo en la zona de Malvinas.
Esto generó una encrucijada en el Cuartel. Una sola autobomba, dotación mínima, y dos incendios simultáneos. ¿A cuál concurrir? ¿A cuál dejar sin cobertura?
La Comandancia evaluó la difícil situación. La zona de Lavaque está poblada con varias viviendas; bien la conocían, a raíz del voraz incendio que habían extinguido el 2 de agosto del año pasado. Las llamas alcanzaron entonces una altura de cuatro metros, y hasta de seis en los macizos de cortaderas; esa furia ígnea, podía prender fuego a cualquier vivienda cercana sin necesidad de tocarla, por simple radiación del intenso calor.
La zona de Malvinas, en cambio, es más rural y despoblada, con lo cual ofrecía menos posibilidades de que se produjera una catástrofe de proporciones.
Se decidió entonces emplear los escasos recursos disponibles, en el área de mayor riesgo; se comunicó la decisión a los comandos centrales, y los Voluntarios concurrieron a Lavaque, logrando extinguir los fuegos con el mayor éxito.

3. La muerte del vecino Lara

Serían las dos de la tarde, cuando Baldomero Antonio Lara sintió que se le venía encima una aterradora ola de fuego, proveniente de la finca ubicada enfrente de su casa. Hecho el alerta al CEO-911, y mientras esperaba la llegada de los bomberos, se cruzó a intentar controlar el incendio, junto a su esposa.
Ambos luchaban desesperadamente contra el fuego. En un momento dado, ella fue hasta la vivienda familiar a buscar más agua; pero al regresar, encontró a su marido tirado inerme en el pasto, y sin responder a sus angustiosos llamados.
Cuando llegaron los bomberos de Policía, era demasiado tarde; Lara había muerto, por la inhalación del letal gas de monóxido de carbono.

4. El 3er. incendio en pleno Salto de las Rosas, y un hecho extraordinario.

 Ocurrió al anochecer del mismo día, a muy escasa distancia del cuartel de los Bomberos Voluntarios, en las cercanías de la ex Bodega Resero: una vez más, gente con pocos conocimientos —y menor aún sentido de la responsabilidad— originó un incendio de proporciones, al ponerse a quemar hojas secas.
De inmediato se pusieron en movimiento los Voluntarios, a pesar del agotamiento por las sucesivas luchas contra el fuego, quienes lograron controlar el foco principal.
Lo realmente insólito, extraordinario y —si se quiere— desproporcionado, fue la glamorosa presencia de todas las autoridades oficiales, en el lugar del siniestro.
En efecto: a más de las 4 (cuatro) autobombas de Policía enviadas para extinguir el incendio, se pudo ver nada menos que al propio intendente Emir Félix en persona; y poco después, llegaba al lugar el titular de Defensa Civil, ex sargento del Ejército Aldo Sarmiento.
Semejante despliegue para un incendio más, después de tantos en que los Voluntarios han debido arreglárselas solos, no deja de sorprender al más crédulo de los vecinos. ¿Habrá tenido algo que ver la solitaria muerte de Lara en esto? ¿O acaso, la inminencia de las elecciones generales? Quedará a cargo del lector, el dar su propia respuesta a estos interrogantes.

5. Es necesario un camión hidrante ya mismo, antes de que ocurra otra muerte anunciada.

Si las autoridades hubieran dotado al Cuartel de Bomberos Voluntarios del camión hidrante, Lara estaría vivo en estos momentos; y el intendente Félix y el director Sarmiento, no habrían visto interrumpido su merecido descanso, después de su ardua jornada de labor, aquel fatídico martes 16 de junio.
Las pruebas están a la vista. Este periódico alertó repetidamente, como queda dicho, lo que fatalmente ocurrió. Es tiempo entonces que las autoridades se pongan de una buena vez los pantalones largos, dejen de invertir el dinero público en plazas y recreos y otras fruslerías, para hacer frente a las necesidades acuciantes de los sanrafaelinos; que lo urgente no esté por encima de los importante. Éste es el anhelo de los Vecinos por la Comunidad, y de la ciudadanía toda.

Ahora, le toca a las autoridades decidir qué es lo urgente, y qué es lo importante. Que así sea. ♦

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Despensa “El Gringo”, de Néstor Blasco.
Farmacia “San Cayetano”, de Heber González.
Farmacia “San Pablo”, de Sandra Ramos.
Fiesta Nacional del Caballo / Club General San Martín.
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lunes, 8 de junio de 2015

053. Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas: La paciencia de los santos.


—¿Podemos conectarnos a la luz de ustedes? —preguntó cándidamente el empleado municipal.
El segundo jefe Bomberos Voluntarios, Fernando Staffora, contuvo la respuesta, rápida y precisa, que amenazaba explotar en sus labios. —“Mejor lo consulto al jefe” —pensó —“antes de irme de boca”.

Acto seguido llamó a Pablo Franciulli, jefe de la dotación de Salto de las Rosas. La respuesta fue inequívoca: —“De ninguna manera. ¿o la Municipalidad ignora que a nosotros nos cobran, y bien cara, la luz, a pesar de ser una asociación sin fines de lucro, y que prestamos un servicio a la comunidad? Deciles que no”.
Así comenzó la mañana del domingo 7 de junio en el Cuartel de bomberos. El viernes anterior, la Municipalidad les había solicitado el uso del predio para un evento, destinado a recolectar juguetes para el Día del Niño, que debía hacerse en la plaza Manuel Belgrano; pero que tuvo que ser trasladado, por una denuncia de ruidos molestos. Los bomberos asintieron y, finalmente, el evento se llevó a cabo con todo éxito.
Una de las cosas que más sorprendió a los vecinos aquel día, fue el hecho extraordinario de que la Municipalidad limpiara los pastizales del predio, y pasara el camión regador: —“Nunca hacen esto; debe ser porque el evento lo hacen ellos”— señaló un viejo poblador de la zona, mate en mano.
La paciencia de nuestros Bomberos, podría decirse, roza la santidad. Porque el nivel de maltrato a que los someten las autoridades, con reiteración y alevosía, pondría a prueba al mismo Mahatma Gandhi.
Desde este periódico se ha señalado, repetidas veces, el “ninguneo” del CEO-911, que continúa ignorando la existencia del cuartel, excepto cuando se le “queman las papas”, y no tienen más remedio que llamarlos.
Asimismo, se denunció la histórica falta de recursos para cumplir con su misión, y el hecho de que las empresas de servicios les cobren las facturas, como si fueran particulares o comerciantes. Hechos vergonzosos, que no deberían tener lugar en una comunidad civilizada; pero que en San Rafael, constituyen el duro y viejo pan de cada día.
Y todo eso, a cambio de nada. Porque los Voluntarios no perciben un centavo por llevar a la práctica su vocación, arriesgando la vida y la salud. De ello puede dar testimonio el bombero Jonathan Olivares, quien aún se repone de las quemaduras sufridas en los pies, cuando apagaba el incendio del pasado 2 de junio en Goudge. El premio para Olivares por su labor, ha sido que no lo despidan de su empleo en el Hotel Tower, donde trabaja para ganarse la vida.
Cualquier ciudadano, en esas circunstancias, abandonaría el cuartel para dedicarse a vivir sin esos peligros y amarguras cotidianas. Pero nuestros bomberos están hechos de una madera especial; una madera incombustible, para las llamas de la vergüenza oficial.
Cuando rescataron el vehículo siniestrado en Valle Grande, lo hicieron por iniciativa propia; nadie los llamó. Y no faltaron encumbrados funcionarios oficiales, que les echaron en cara aquel rescate, acusándoles de “querer salir en cámara”.
A raíz de ese hecho, que tuvo una gran resonancia mediática, el Concejo Deliberante les otorgó una distinción, el pasado 22 de mayo. Pero con papeles no se apagan incendios; lo que los Bomberos reclaman —desde hace más de dos meses, sin recibir ninguna respuesta oficial— es un camión hidrante, para cumplir con mayor eficacia su misión.

Historia de otro “ninguneo”

El rescate en Valle Grande fue efectuado el 26 de marzo. Tres días después, el diario Uno San Rafael publicó un artículo, con la firma de Marcelo Schmitt, en el cual se planteaba la necesidad imperiosa de contar con un camión especial, marca Mercedes Benz, modelo Unimog 1300L, cuyo costo asciende a unos 360.000 pesos. Una cifra que, para un presupuesto estatal, es sumamente baja.
El 7 de abril, la concejal Sanz presentó el proyecto para distinguir a nuestros Bomberos Voluntarios, por su labor rescatista. Por distintos motivos que podrá imaginar el lector, el Honorable Concejo le dio largas al asunto, postergando el evento sin fecha definida.
El día 16 de abril, el segundo jefe del Cuartel, Fernando Staffora, se llevó una sorpresa mayúscula cuando intentó entregar en Mesa de Entradas del HCD, una nota pidiendo la compra del camión hidrante; se le respondió, sin el menor asomo de vergüenza, que no le iban a recibir la nota, debido a que “la tenían que autorizar desde la secretaría de la Intendencia Municipal”.
San Rafael puede mostrar el espantoso rostro de la barbarie, cuando así lo desea: ¿desde cuándo la Municipalidad tiene atribuciones para rechazar una nota presentada por un ciudadano, o por una institución benéfica?
Finalmente se fijó fecha para la entrega de la distinción municipal, el día 22 de mayo; y  nuestros Bomberos aprovecharon la ocasión para volver a presentar la nota, que esta vez no les pudieron rechazar, dado que eran “los héroes del día”.
No obstante, esta increíble zaga de “ninguneos” oficiales, aún continúa, como en los viejos folletines por entregas: los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas son unos héroes, y se les ha distinguido con un hermoso papelito rectangular. Los pasos formales han sido dados; entonces, a otra cosa.
Pero lo que quieren los Bomberos no es un reconocimiento formal, sino que se les provea de herramientas de trabajo adecuadas para ejercer su misión solidaria. En dos semanas comienza el invierno, la época en que los campos se incendian con una facilidad asombrosa. ¿Cuándo les van a dar una respuesta a su pedido? ¿Será una respúesta favorable?

La respuesta a estos interrogantes, será develada en la próxima entrega de este folletín. Pero sepan las autoridades que la comunidad de Cañada Seca, orgullosa de sus Bomberos, y el pueblo de San Rafael, exigen una respuesta positiva.♦

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Una Voz de Cañada Seca

es auspiciada por los siguientes comerciantes del Distrito:

Autoservicio “La Ruta”, de Alberto Gimenez.
Bar “El Viejo”, de Pedro Pablo.
“Centro de Parrilladas”, de José Quisper.
Consultorio Clínico del doctor Juan Carlos Giordano.
Despensa “Las Banderitas” - El Tropezón.
Despensa “El Gringo”, de Néstor Blasco.
Farmacia “San Cayetano”, de Heber González.
Farmacia “San Pablo”, de Sandra Ramos.
Fiesta Nacional del Caballo / Club General San Martín.
Lubricantes “M y M”, de Adriana y Gustavo Marchessi.
Mercadito “Brandon” - El Tropezón.
Panaderia “El Buen Sabor”, de Paola Peñaloza.
Polirubro “Marianela”.
Pollería “Pechugas”, de Ramiro Pereyra.
Seguros Jorge A. Villalón.
Supermercado “Dani”, de Danilo Lombard.
Supermecado “Las Rosas”, de Alberto Pérez .
Taller Mecánico “Santarossa”, de Roberto Santarossa.
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 “Todo Moto”, de Marcelo Montoya.
Vinería “Ramos”, de José Ramos.

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lunes, 13 de abril de 2015

050. OTRO CHOQUE EN LA PICHANA: EL CEO CONTINÚA IGNORANDO A LOS BOMBEROS VOLUNTARIOS


Salto de las Rosas, 13.— Ayer en horas de la tarde, se produjo un nuevo accidente en el peligroso cruce de las rutas provinciales 165 y 160, a una semana exacta del ocurrido en el mismo lugar, y del cual informara Una Voz de Cañada Seca en su nota N° 048.
Esta vez, el siniestro fue protagonizado por un Renault Clío, en el cual se desplazaba una familia perteneciente a la populosa comunidad boliviana de este pueblo, y un camión Mercedes Benz, que circulaba por la Ruta 160. Al llegar a la intersección de esas dos vías provinciales se produjo el violento choque, a raíz de cual el camión se estrelló en el alambrado de la Bodega Alfredo Roca. Afortunadamente no hubo víctimas fatales, aunque la familia tuvo que ser trasladada en ambulancias al Hospital Schestakow.
 Como bien apunta el diario digital Día del Sur en su edición de ayer, el CEO-911 ha vuelto a ignorar la existencia del cuartel de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, que se encuentra a escasos minutos del peligroso cruce. Los bomberos se enteraron, como siempre, por el llamado de una vecina, y acudieron —también como siempre— en contados minutos al lugar. Pero tarde, a causa de no haber sido llamados por los responsables del sistema de emergencias sanrafaelino.
Esta incalificable omisión, que puede derivar en una muerte, ya fue denunciada el 24 de marzo pasado por este medio, en su nota N° 042 ¿Qué pasa con el 911-Emergencias?, comentada también por Diario San Rafael y La Ventana Digital. No obstante, ninguna autoridad ha tomado cartas en el asunto.
Los Bomberos Voluntarios efectúan su tarea humanitaria sin recibir un solo centavo de sueldo; y están altamente capacitados para intervenir no sólo en incendios, sino también en accidentes viales, como el ocurrido el pasado mes de marzo, cuando unos turistas pampeanos se desbarrancaron en Valle Grande.
En ese lamentable hecho quedó al descubierto la desidia oficial. El auto desbarrancado estuvo tres días allí sin que ningún organismo se ocupara de auxiliar a los turistas —fuentes confiables informaron a este medio, que no lo hacían porque era una “tarea para la compañía de seguros”— hasta que los Bomberos intervinieron, y rescataron al vehículo en apenas cuatro horas de dura labor. Por este hecho, el Concejo Deliberante ha votado otorgarles una distinción, en una meritoria iniciativa de la concejal María José Sanz.
Pero los Bomberos, más que diplomas y medallas para lucir en el Cuartel, necesitan simplemente que el nuevo jefe del CEO, subcomisario Mario Hassar, disponga que alguien se tome la molestia de llamarles cada vez que ocurra un accidente en el distrito.
Y algo más: necesitan también se les provea de un camión hidrante para combatir los incendios forestales, que suelen ocasionar graves riesgos y pérdidas en los meses de invierno.
Desde este medio los Vecinos por la Comunidad de Cañada Seca alertan que, de persistir este sistemático “ninguneo” hacia los abnegados voluntarios, puede producirse algún mal día otra muerte en el Distrito, por no llegar a tiempo el auxilio necesario.

Los Bomberos Voluntarios están siempre de guardia, y pueden llegar mucho antes que los bomberos de Policía y las ambulancias, si se les avisa de inmediato. Es responsabilidad del CEO y de las autoridades, entonces, que no se produzca esa situación. Porque si alguien muere por esta omisión, la carátula ya no deberá ser “muerte en accidente”, sino: homicidio culposo.♦





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martes, 24 de marzo de 2015

042. ¿QUÉ PASA CON EL 911 — EMERGENCIAS?


Vida Y Bienes De Vecinos En Peligro Por Desidia Oficial
  
U
n secadero de frutas salvado de la catástrofe por la rápida intervención de los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas — Carencia de ambulancias para socorrer a un herido en un accidente vial — Un sistema de emergencias envuelto en el caos y la desorganización.


1. Un llamado de emergencia.
La azufrera donde se originó el incendio.
 El sábado 21 de marzo, inicio del otoño austral, se presentó como un día apacible para Jorge Bayona, titular del secadero de frutas ubicado en la calle Atuel, a unos 300 metros de La Correína.
No obstante, hacia las 17:15 hs., algo anormal le sucedió:
—“Yo estaba aquí en el secadero, y me llamó la atención una brusca caída de la tensión eléctrica, seguida de un ruido como de fogonazos. Salí a ver qué pasaba, y vi que uno de los azufraderos echaba una densa nube de humo”.
El incendio comenzaba a propagarse; de inmediato, uno de sus empleados llamó al 911 para pedir auxilio.
—“Al rato, como vi que el viento soplaba para el lado de la finca vecina, que está hecha un matorral, volví a llamar al 911; me contestaron que un móvil ya estaba en camino”.
En tanto, Bayona se acercó hasta La Correína, con el objeto de guiar a las fuerzas de rescate hacia el foco de incendio original; no alcanzó a llegar hasta dicha calle, cuando el móvil 802 de los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas hacía su aparición, a plena sirena. Eran exactamente las 18:38 horas de la tarde.

2. Un día de rutina en el CEO Sur - 911 de San Rafael, y un inexplicable “olvido”.
(Foto: Minutoya.com).


Al recibir la llamada del empleado de Bayona, el Comando Estratégico de Operaciones Zona Sur (CEO-Sur), procedió según reglamento: llamó primero a la Comisaría 42a. de Salto de las Rosas para verificar la denuncia y, obtenida una respuesta afirmativa, se comunicó con la Delegación de Bomberos, organismo de la Policía de Mendoza, cuya sede se encuentra a unos 20 kilómetros del lugar del siniestro, y que dispuso enseguida la salida de su autobomba.
No obstante, por un descuido inexplicable, el CEO-911 “olvidó” dar parte de la situación a Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, organismo reconocido como integrante del sistema de emergencias, y cuyo cuartel dista unos pocos kilómetros del secadero en llamas.
Pero afortunadamente para el señor Bayona, alguien se enteró de la emergencia y llamó a los Bomberos Voluntarios, que de inmediato se pusieron en movimiento para sofocar el incendio.

3. Una eficaz acción contra las llamas, a despecho del “olvido” del CEO-911
 
El comandante Franciulli y el señor Jorge Bayona.
Según consta en el Libro de Novedades de los Bomberos Voluntarios, la llamada de auxilio fue recibida a las 18:30 horas; de inmediato se alistó el móvil N° 802, a cargo del subcomandante Fernando Staffora y del bombero Saúl Sepúlveda, quienes partieron con premura hacia el secadero incendiado.
En apenas ocho minutos los Voluntarios llegaron al lugar, donde vieron al señor Bayona que les hacía señas en la intersección de la calle Atuel con La Correína.
De un solo vistazo, los experimentados rescatistas se dieron cuenta que la magnitud del incendio requería de un envío de refuerzos; un llamado al cuartel bastó para poner en movimiento a una segunda dotación de Voluntarios, integrada por los bomberos Ramón Colussi, Gonzalo Canales y Luis Ripa, quienes partieron en el móvil 01.
En tanto llegaran los refuerzos, Staffora y Sepúlveda se abocaron a la difícil tarea de controlar el incendio, el cual amenazaba extenderse a las pilas de leña y los pallets de madera estacionados allí, por la intensa temperatura desarrollada en el foco original; pero a la llegada del móvil 01, ambos bomberos habían logrado ya con éxito su objetivo primario.
Las dos autobombas de Bomberos Voluntarios poseen una cualidad técnica, de la cual no gozan sus pares de Policía: a los 700 litros de capacidad de sus tanques, se le adiciona un sistema que permite capturar agua de cualquier lado, para reponer la ya utilizada en la lucha contra el fuego.
En esta emergencia, el móvil 01 se proveyó de un alto tanque de agua existente en el secadero; pero la manga de ese tanque no llegaba a introducirse en el depósito de la autobomba, razón por la cual el bombero Canales tuvo que sostenerla, a efectos de que el potente chorro alimentara al móvil.
A consecuencia de esto, Canales quedó completamente empapado, cosa que  no le importó en absoluto; su prioridad era combatir el incendio. Y todo, en pos de una simple satisfacción moral, dado que —como es notorio— los Voluntarios arriesgan su seguridad personal, sin recibir un solo centavo a cambio.
Finalmente, el incendio pudo ser completamente extinguido, en momentos en que la autobomba de la Delegación policial hacía su arribo a la finca. Y no fue esta demora por desidia de la Delegación de Bomberos; sino porque la distancia entre su cuartel y el foco de incendio, era demasiado extensa como para llegar con la rapidez necesaria; dato que tendría que haber tomado en cuenta — y no lo hizo— la dirección del CEO – 911.
Finalmente, el regreso de ambas dotaciones de los Voluntarios a su cuartel, se verificó a las 19:55 horas.
El señor Jorge Bayona pidió expresamente a Una Voz de Cañada Seca, reproducir estas palabras suyas, que certifican lo informado en este artículo:

“Quiero expresar mi total gratitud hacia el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, que estuvieron antes de lo que yo —y varios— pensábamos. Después vinieron los bomberos del centro, de la policía; pero la actuación de los Bomberos Voluntarios fue fabulosa, apagando el incendio con lo poco y nada que tienen, y su puro corazón”.

4. Un accidente vial en la profundidad de la noche, y la carencia de ambulancias.
 
Bomberos y policía en el lugar del accidente.
Los Voluntarios podrían ya haberse sentirse satisfechos de su labor, y entregarse al descanso; o, al menos, a las diversiones propias de los ciudadanos comunes en un sábado por la noche.
No obstante, la tranquilidad en el Cuartel duró apenas una hora con cincuenta minutos; a las 21:45, otro llamado —esta vez del comandante del cuerpo Pablo Franciulli, que se hallaba franco de servicio— ponía en movimiento nuevamente a la dotación: un importante accidente había ocurrido en la calle Luis Rojo y el callejón Bidone.
— “Yo estaba en mi casa, sobre la calle Rojo, cuando sentí el choque; de inmediato llamé al cuartel para que vengan a socorrer a los heridos”.— relató Franciulli a este periódico.
El hecho ocurrió cuando el automóvil conducido por Ariel Eduardo Rocamonte, vecino también de la calle Luis Rojo, circulaba en dirección a Salto de las Rosas. Delante suyo, en el mismo sentido, avanzaba una moto —que carecía de las luces traseras reglamentarias—, conducida por Soledad Betiana Giménez.
Rocamonte alcanzó a ver a la moto y se disponía a pasarla, cuando —de repente— ésta giró en el callejón Bidone, sin anunciar la maniobra con la luz de giro pertinente.
El automovilista, en un esfuerzo desesperado por no arrollar a la imprudente mujer, dio un volantazo hacia su izquierda; y embistió un tocón de álamo existente en la banquina, a consecuencia de lo cual el vehículo dio un vuelco espectacular, quedando de costado sobre el pavimento, con la trompa apuntada en sentido contrario al que venía. La mujer, en cambio, no sufrió daño alguno.
Al llegar la dotación de Voluntarios solicitada por Franciulli, se comprobó que Rocamonte estaba consciente y no había sufrido lesiones graves; no obstante, se quejaba de un dolor en la cabeza.
Ante esta situación, el bombero Ramón Colussi dio parte a la policía y pidió una ambulancia al CEO-911. Después de un rato de espera, recibió un llamado del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), que lo dejó asombrado: dado que la víctima no presentaba síntomas graves, le preguntaron “si no podía llevarla algún vecino al Hospital Schestakow”, porque “tenemos una sola ambulancia con médico para todo San Rafael, y en este momento fue enviada a La Tosca”.
En efecto, ese mismo sábado a la noche, un hombre de 59 años había muerto al incrustarse contra un camión, en las cercanías de ese paraje; Rocamonte tuvo, pues, que ser evacuado del lugar en un automóvil particular, sin atención médica alguna.

5. El sistema de emergencias de San Rafael: un navío fantasma, sin rumbo ni timón, gobernado por figuras sospechadas.
 
Una imagen del comisario Mir que impactó en los medios (Información Ciudadana). 

La coordinación de los servicios de emergencia sanrafaelinos, se encuentra en manos de dos instituciones: Defensa Civil, y el CEO-Sur.
El primero de estos organismos depende de la Secretaría de Gobierno municipal y está a cargo de Aldo Sarmiento, un hombre cuyo pasado arroja algunas sombras de duda, respecto de su participación en la orgía de sangre que siguió al golpe de Estado de 1976.
En efecto, durante el juicio por delitos de lesa humanidad celebrado en San Rafael en el año 2010, declaró el testigo Roberto Rolando Flores, quien fuera secuestrado y salvajemente torturado, al punto de provocarle un desvío en la columna, por las reiteradas palizas a que se lo sometía.
Flores declaró en aquel juicio, incriminando al ex párroco de Salto de las Rosas Franco Reverberi, actualmente prófugo del Poder Judicial argentino; y según consignó el diario digital MDZ on line, “Flores había sido detenido mientras hacía el Servicio Militar en Mendoza, y señaló como su sargento de ese tiempo a Aldo Sarmiento, director de Defensa Civil del Municipio. Dio a entender que aunque era su superior allá, estaba mucho tiempo en San Rafael durante el tiempo que él estuvo detenido. «Son muchas casualidades que ahora trabaje con Félix», dijo”.[1]
El CEO Sur es un organismo dependiente de la Policía de Mendoza, creado en 2011´para centralizar los llamados de emergencias al 911 en todo el sur de la provincia.
En junio de 2014, sus autoridades —comisario Carlos Mir y el subjefe Víctor Hugo Vallejos— se vieron involucrados en un escándalo de proporciones, a través de un email dado a conocer por uno de sus subordinados, en el que se acusaba a los jefes de  “maltrato al personal subordinado”. En el caso de Mir, se demostró con fotos y videos que el comisario solía utilizar el móvil 30 de la dependencia para visitar a una amante; y sobre Vallejos, se aseguraba que la tesis para obtener el título de Licenciado en Seguridad, fue redactada por la esposa de un Auxiliar de Infantería, de apellido Balmaceda. Como resultado del escándalo, ambos jefes fueron removidos de la conducción del CEO, y redestinados a otras dependencias policiales. [2]
Les sucedió en la jefatura el subcomisario Pablo Blangero, quien no duró mucho tiempo en el puesto: tras protagonizar un caso de violencia de género contra su ex esposa en enero de 2015, fue removido del cargo hace muy pocos días, el pasado 18 de marzo.[3]

6. ¿Qué pasa con Defensa Civil, el CEO-911, y el SEC?
 
Los móviles de Bomberos Voluntarios, siempre listos para salir del Cuartel. Depende del CEO que lleguen a tiempo para salvar vidas y bienes. 
Habida cuenta de tales antecedentes, se hace algo de luz sobre la problemática del sistema de emergencias en San Rafael. Organismos de seguridad ciudadana conducidos por hombres sospechados, no pueden dar resultados eficaces en la realidad cotidiana, aunque sí lo hacen en los ejercicios de simulacro, como el efectuado en septiembre de 2014 en Isla del Río Diamante.[4]
Todo funcionó aquella vez como un mecanismo de relojería, porque todo estaba preparado para ello. Pero a la hora de los incendios reales, y de los accidentes viales cotidianos, se demuestra que todos esos ejercicios no son más que una puesta en escena gigantesca, sin otro objeto que “demostrar” a la opinión pública una “realidad virtual” paralela a la verdadera, la que viven día a día los ciudadanos de San Rafael.
“Olvidos” inexplicables como los que ilustran esta crónica; fallas garrafales, al no llamar a los Bomberos Voluntarios que se encuentran bien capacitados y más cerca de los siniestros ocurridos en Cañada Seca; ambulancias que no existen, una sola para todo San Rafael; hablan a las claras de, al menos, una manifiesta desidia en las directivas operacionales; o, en el peor de los casos, una implícita animadversión en contra del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, originada vaya a saberse en qué recovecos ocultos del alma humana; tan pródiga en prestigiarse a sí misma, utilizando el innoble recurso de desprestigiar a las demás.
Hace muy pocos días asumió la jefatura del CEO el subcomisario Mario Hassar. Según Diario San Rafael (19/3/15), el nuevo jefe deberá enfrentar todo un desafío: el de “oxigenar el área”, para “despegar al CEO de los escándalos que atravesó en 180 días”.
El subcomisario Hassar tiene la oportunidad histórica, entonces, de enderezar este navío y darle rumbo y timón. Y para ello, se hace necesario asumir a los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, como parte efectiva de los operativos de rescate. Los vecinos de Cañada Seca esperan que esto sea así, y hacen fervientes votos por ello.♦





[1] BELAEFF, Max: Juicio: Otra vez fuertes testimonios involucrando a actores políticos y sociales con los militares. Visto en línea el 24-3-2015, http://www.mdzol.com/nota/231567/
[2] Ver: Información Ciudadana, 29-6-14 (http://informacionciudadana.com/?p=22536) y: Diario San Rafael, 5/7/14 (http://www.diariosanrafael.com.ar/policiales/11595-renovaron-la-cupula-del-ceo-policial-en-medio-de-supuestas-internas).
[3] Ver: Diario San Rafael, 19/3/15 (http://www.diariosanrafael.com.ar/policiales/35382-desplazaron-del-ceo-al-subcomisario-pablo-blangero-tras-protagonizar-un-caso-de-violencia-de-genero-en-enero).
[4] Ver: http://www.orsep.gob.ar/noticia-509.html.