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miércoles, 9 de septiembre de 2015

058. Conato de agresión de Bomberos de Policía contra personal de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas.

Saliendo del Infierno. Imagen de un BVSR, capturada en el incendio de Monte Norte, el lunes 7 de septiembre a las 16.30 hs.


E
l lunes 7 de septiembre fue, para los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas (BVSR), un día difícil de olvidar.
A las constantes dificultades habituales: el “ninguneo” del CEO-911 y demás autoridades de San Rafael; la tenaz negativa de éstas de proveerles el equipamiento adecuado para desarrollar su función humanitaria; la acción criminal de personas que provocan inendios intencionales; la acción irresponsable de vecinos que pierden el control de la situación limpiando pastizales; a todo esto se sumó, ahora, un conato de agresión por personal de los Bomberos de Policía.
He aquí la relación de los hechos, según el testimonio de los protagonistas del hecho, recogidos por Una Voz de Cañada Seca.

Un antecedente

El 31 de julio pasado se produjo un gigantesco incendio rural que amenazaba quemar la planta transmisora de LV4, ubicada en la ruta 146. El CEO-911 convocó a los BVSR para brindar apoyo a Bomberos de Policía, y hasta allí se movilizó la autobomba, a pesar de que esa ubicación quedaba fuera de su área de cobertura; pero al voluntario no le interesan las jurisdicciones, su único objetivo es servir eficazmente a la comunidad.
Al llegar al lugar, la dotación compuesta por el comandante Pablo Franciulli y los bomberos Saúl Sepúlveda y Jonathan Olivares se puso a las órdenes de los bomberos de policía, representados por  Felipe Carbajal y Marcos Aguilera.
Ambos grupos acordaron un plan de tareas, mediante el cual los voluntarios atacarían  el fuego a lo largo de la ruta; mientras que los policías, combatirían el frente ígneo que se desplazaba hacia la antena transmisora.
No obstante este acuerdo, los voluntarios vieron con estupor cómo los policías subieron a su vehículo, encendieron las balizas, y se retiraron del lugar sin decir “agua va”, dejándolos completamente solos, ante un siniestro de tamaña magnitud. Desde luego los voluntarios —repuestos de la sorpresa—, se abocaron a su tarea abarcando los dos frentes, hasta lograr la completa extinción del siniestro.
Esta situación fue descripta por el voluntario Luis Ripa en una carta abierta publicada en la red social Facebook, que ese mismo día reprodujo el diario digital Hoy San Rafael, bajo el título: Conmovedora carta de un bombero voluntario de Salto de las Rosas, tras el gran incendio de esta madrugada (hacer click en el link para acceder).

Un día difícil para los Bomberos Voluntarios

Ese lunes 7 de septiembre estaban de guardia el ayudante mayor Fernando Stáffora y el bombero Luis Ripa. A las 15.30, ambos debieron salir a enfrentar un muy importante incendio declarado en la calle El Monte Norte, localidad El Tropezón, distrito de Cañada Seca. El siniestro —que según Uno San Rafael habría sido intencional— afectó nada menos que 25 hectáreas de membrillares, olivos y pastizales.
Terminada la tarea, hacia las 18 horas regresaron al cuartel, para encontrarse con un nuevo llamado del CEO-911: debían presentarse en el lugar conocido como “Curva de Zamora”, sobre la ruta 165, empalme con la avenida Alberdi, donde se habían incendiado los pastizales de la banquina. No obstante, al llegar se encontraron con que los Bomberos de Policía habían estado trabajando, y que el fuego estaba ya dominado.
Acostumbrados desde siempre a la habitual desorganización del CEO-911, los voluntarios se limitaron a constatar que la situación no ofrecía peligro, y emprendieron el regreso al cuartel.

Una situación anómala

A las 21:00, el bombero voluntario Luis Ripa había terminado su guardia, comenzada el día anterior, a las ocho de la noche. 25 horas dedicadas a la comunidad, sin cobrar un centavo por su labor solidaria, sólo pueden ser sostenidas por el apoyo de los suyos.
A las 21.15, Ripa aún permanecía en el cuartel, comentando las novedades del día con su relevo, cuando llegó un nuevo llamado del CEO-911: se solicitaba la intervención de los BVSR para extinguir un siniestro declarado en Cuadro Nacional, calle Tabanera N° 43, lejos del área de cobertura oficial del cuartel.
Ripa, sin dudarlo, pidió —y obtuvo— el permiso de sus superiores para acompañarlos en esta nueva aventura, a pesar de que le correspondía retirarse a su domicilio.
Hacia allí partió, entonces, junto a sus compañeros: el comandante Pablo Franciulli, y el bombero Saúl Sepúlveda.
El camino desde Salto de las Rosas hacia Cuadro Nacional, pasa indefectiblemente por la “Vuelta de Zamora”. Al llegar a ese punto, los voluntarios vieron —no sin asombro— que en ese lugar, estaban los dos únicos móviles activos de bomberos de policía —el 2785, y una camioneta marca Iveco, dado que el móvil 2009 está fuera de servicio— luchando contra el mismo incendio declarado a las 18:00 horas, en la banquina de la ruta.
Extrañados por esa anómala situación, los voluntarios decidieron detener su vehículo e inquirir lo que estaba sucediendo.
No era lógico que la Policía estuviera cubriendo una simple “prendida de fuego” en una banquina, con todos sus móviles disponibles, en un lugar tan alejado de sus cuarteles como ése; en lugar de atender al siniestro declarado en Cuadro Nacional, mucho más cercano a su asentamiento.
Lo verdaderamente lógico en un caso así, es que cada dotación socorriera al siniestro más cercano a su domicilio: pero así como los caminos de Alá son inescrutables. los senderos del CEO-911 son incomprensibles.

El conato de agresión: una actitud inadmisible por parte de funcionarios públicos
 
De izquierda a derecha: Marcelo Javier, Claudia Vega, Felipe Carbajal, Marcos Aguilera
Al descender de su vehículo, el bombero Sepúlveda reconoció a ese muchacho pelado (llamado Marcos Aguilera), que lo había dejado en la estacada hacía más de un mes atrás, en el incendio de LV4, y le preguntó:
—¿Por qué nos mandan a nosotros hasta Cuadro Nacional, fuera de nuestra área de cobertura, cuando bien podríamos estar atendiendo este incendio aquí, y ustedes el de allá?
La respuesta, autoritaria, insolidaria, fue terminante:
— No tengo por qué darte ninguna explicación...
El comandante Franciulli, celoso del trato que reciben sus subordinados, intervino:
— ¿Me podrías dar tu nombre, por favor?
La contestación de Aguilera subió los decibeles hasta una manifiesta grosería:
— Yo no tengo por qué mierda darte mi nombre a vos...
Franciulli, al ver semejante maltrato por parte de un simple agente de policía, decidió resolver el problema de una manera civilizada, comunicándose personalmente al celular del jefe de la dependencia (subcomisario Mario Jerez), mientras le indicaba a su gente: —“nos vamos de acá, suban a la camioneta”. La orden fue cumplida, y los bomberos Sepúlveda y Ripa abordaron la autobomba.
Mientras el Comandante le indicaba a su par de Policia que no pensaba soportar tal falta de respeto —habida cuenta de que los voluntarios estaban acudiendo a un pedido de apoyo suyo—, entraban en escena los ocupantes de la camioneta Iveco, Marcelo Javier y Claudia Vega, quienes apostrofaron a Saúl Sepúlveda con un poco amistoso: — ¿Por qué maltrataste vos a mi gente?
A lo que el voluntario respondió: — Yo no maltraté a nadie. Llamalo al subordinado tuyo, ése que es pelado, para corroborarlo.
Y fue en ese momento, en que se produjo una escena del más barato matonismo, por parte de un funcionario público, que no pareciera provenir de un servidor de esta República, que tanta sangre y tanto esfuerzo ha costado conseguir.
Se trata del policía bombero Felipe Carbajal; quien, golpeando con violencia la puerta de la autobomba de los voluntarios, gritaba: —¿Quién es el machito acá? ¿Quién es el tal Ripa, ése que escribe boludeces en Facebook? ¡Que se baje!
El exaltado Carbajal se refería a la carta abierta publicada por Luis Ripa el 31 de julio, que le había afectado profundamente; porque había resultado ser, uno de los que abandonaron a su suerte a los Bomberos Voluntarios, momentos después de acordar con ellos un trabajo en conjunto.
Ripa, por su parte, no se amilanó ante la actitud patoteril del sedicente servidor público; descendió de la autobomba, sereno y seguro, y afirmó: —Yo soy Luis Ripa.
El matón le espetó entonces: — ¿así que sos vos el que anda publicando boluceces en Facebook?
A lo que Ripa respondió: No son boludeces, es la verdad
Carbajal recurrió entonces al único recurso de que pueden disponer las personas irracionales, cuando les falta argumentación; y acto seguido, manoteó el pecho de Luis Ripa, con ánimo de incrementar la escalada de violencia.
Pero Ripa no es un hombre común: es un Voluntario. No teme a la violencia, pero tampoco le rinde culto. Se limitó, simplemente, a apartar la mano agresora, al tiempo que decía: — No me toques, perejil.
Y acto seguido, preguntó: — ¿Quién es el que está a cargo acá?
Marcelo Javier, acaso intimidado por la actitud firme y serena de Ripa, respondió: —Yo estoy a cargo.
A lo que el Voluntario replicó, en referencia a Carbajal y al “pelado” Aguilera: — Hacé volar a estos perejiles.
Javier —un poco a regañadientes— pidió a sus subordinados que se retiraran al camión; pero éstos persistían en su actitud negativa, y no se movieron de su lugar.
Viendo minada su autoridad, el jefe de la dotación adoptó un tono más enégico: —¡se suben al camión! Y ahora sí, tanto Carbajal como Aguilera, obedecieron la orden.
En ese momento, el comandante Franciulli —que acababa de cortar con el subcomisario Jerez— se integró a la discusión, diciendo: —¿Qué está pasando acá?
Marcelo Javier intentó una acusación contra Ripa y Sepúlveda, argumentando que su actitud no se correspondía con “la camaradería” que debiera existir entre bomberos de policía, y bomberos voluntarios.
Lo que siguió, fue una discusión absolutamente inconducente entre Javier y Franciulli, que se omite en esta crónica por no aportar ningún dato relevante; pero de la cual, los Voluntarios extrajeron una suerte de “confesión” por parte del responsable de la dotación policial:
— Fui yo quien llamó al CEO-911 para que los Bomberos Voluntarios se hicieran cargo del incendio en la Vuelta de Zamora, así yo poder movilizarme hasta Cuadro Nacional...

A modo de conclusión

De lo antedicho, se desprende que todo este conflicto nunca habría existido, si el CEO-911 hubiera efectuado su labor con eficacia. Esto es: convocar a los Bomberos Voluntarios para hacerse cargo del fuego en la banquina de Vuelta de Zamora, y derivar a bomberos de Policía a Cuadro Nacional. Pero es inútil pedirle peras al olmo, como sentenció el filósofo griego Parménides de Elea 25 siglos atrás: Lo que es, es; y lo que no es, no es.
Al día siguiente, martes 8 de septiembre, los voluntarios debían enfrentar otro incendio; esta vez, en Goudge. El video puede verse siguiendo este link: BVSR en Vuelta de la Draga (Goudge)
Luego, se concluye que todo aquel vecino de San Rafael que necesite la ayuda inmediata de los bomberos, para evitar demoras innecesarias, debe llamar directamente al Cuartel, al número de guardia permanente. Un número, que debe estar agendado en cada celular:

0260-469-0009

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Una Voz de Cañada Seca

es auspiciada por los siguientes comerciantes del Distrito:

Autoservicio “La Ruta”, de Alberto Gimenez.
Bar “El Viejo”, de Pedro Pablo.
“Centro de Parrilladas”, de José Quisper.
Consultorio Clínico del doctor Juan Carlos Giordano.
Despensa “Las Banderitas” - El Tropezón.
Despensa “El Gringo”, de Néstor Blasco.
Farmacia “San Cayetano”, de Heber González.
Farmacia “San Pablo”, de Sandra Ramos.
Fiesta Nacional del Caballo / Club General San Martín.
Lubricantes “M y M”, de Adriana y Gustavo Marchessi.
Mercadito “Brandon” - El Tropezón.
Panaderia “El Buen Sabor”, de Paola Peñaloza.
Polirubro “Marianela”.
Pollería “Pechugas”, de Ramiro Pereyra.
Seguros Jorge A. Villalón.
Supermercado “Dani”, de Danilo Lombard.
Supermecado “Las Rosas”, de Alberto Pérez .
Taller Mecánico “Santarossa”, de Roberto Santarossa.
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 “Todo Moto”, de Marcelo Montoya.
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jueves, 13 de agosto de 2015

057. BOMBEROS VOLUNTARIOS DE SALTO DE LAS ROSAS BRINDARÁN CAPACITACIÓN GRATUITA.


M
añana viernes 14 de agosto, de 9 a 12 horas, nuestros Bomberos Voluntarios brindarán —de manera gratuita— un curso de capacitación destinado a los docentes y personal del Centro de Día “Tu Lugar”, dependiente del P.A.M.I., y situado en Cuadro Nacional.
El curso, además de capacitar sobre accidentes domésticos y precauciones sobre el fuego, incluye una comprobación exhaustiva del plan de evacuación del lugar ante la ocurrencia de un siniestro: definición de los roles directivos, determinación de áreas seguras, y localización de las zonas de peligro.
Estas tareas adquieren una importancia relevante, debido a que la institución se dedica a la atención de niños con diferentes discapacidades, algunos de los cuales se desplazan en silla de ruedas; resultando así aún más vulnerables, en caso de una situación de peligro.
De esta manera, el Cuartel brinda un servicio más a la comunidad; y, como hace a la filosofía del voluntariado, de manera gratuita. Resulta oportuno entonces, reiterar que todas estas acciones destinadas a salvar vidas y bienes, son fruto de la acción de un puñado de hombres y mujeres que han decidido hacer algo en favor de su pueblo, a cambio únicamente de la satisfacción moral que ello implica.
Es sabido que las autoridades de San Rafael no valoran a nuestros voluntarios, vaya a saberse por qué oscuras razones; pero las víctimas de los siniestros sí lo hacen, especialmente cuando ven llegar la luz roja de las autobombas, en el momento en que más los necesitan.
Actualmente los Vecinos por la Comunidad están vendiendo una rifa en favor de ellos, al módico precio de 10 pesos el número; los tres premios son: una caja con mercaderías, un set de perfumes para Ropa y Ambientes del emprendimiento local Esenciarte, y una artesanía —también local— de Flor de Lino. Los números pueden comprarse en el negocio de Ramos, cel. 260-430-2800, o solicitarlos al Cuartel de Bomberos, 260-469-0009. Es de esperarse, pues, que la comunidad de Cañada Seca responda con entusiasmo a esta propuesta; que es, simplemente, la concreción del antiguo concepto de “ayuda mutua”: ayudar a quienes nos ayudan.♦

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sábado, 4 de julio de 2015

055. Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas: el amargo aroma de la injusticia, huele a gas.

 
Nuestro bomberos rescatando el vehículo desbarrancado en Valle Grande (Foto: Diario Uno).
P
odría haberse quedado en su casa, cuidando que no le robaran la garrafa; sobre todo en estos tiempos, en que conseguir el precioso artefacto en Salto de las Rosas, equivale casi a la proeza de hallar un tesoro enterrado.
Podría haberse quedado; pero no. El comandante Pablo Franciulli tenía algo más importante que hacer, aquel aciago miércoles 1° de julio: la extinción de un incendio en la Ruta Provincial 160, que afectaba la línea del proyectado gasoducto a San Luis.
El alerta le había llegado, como es habitual, por fuera del protocolo del sistema de emergencias: el CEO-911, como ha señalado repetidas veces este periódico, se niega obstinadamente a cumplir con su responsabilidad. De ese modo, el Cuartel se enteró del siniestro a través de un llamado efectuado desde la Comisaría 42a. de Cañada Seca.
Como es habitual también, Franciulli hizo caso omiso del acostumbrado “ninguneo” oficial, y concurrió a la cita; más preocupado en cumplir con su misión, que en las pequeñas miserias de burócratas y funcionarios.
Una vez extinguido el incendio, comprobó que el fuego había quemado una caja de comandos del gasoducto, razón por la cual dio el aviso a la empresa Ecogas, y al CEO-911. Pero el destino le iba a deparar una desagradable sorpresa.
La operadora del CEO-911 respondió a su llamado con un altanero: “no puede ser, el único incendio que tenemos registrado está localizado en Real del Padre”.
El comandante, haciendo gala de una paciencia ejercitada durante siete largos años de “ninguneo” oficial, pidió hablar con el supervisor. Tuvo que insistir para vencer la inercia burocrática de la operadora, hasta que finalmente le atendió una mujer, la cual —de muy mala gana y en un tono seco y cortante—, insistió con terquedad en que el siniestro del gasoducto no podía existir, debido a que no figuraba en los registros del CEO-911.
No obstante este desaire, una sorpresa más ingrata aún le esperaba al comandante al regresar a su casa, y comprobar que le habían robado la garrafa, mientras él extinguía el incendio del gasoducto.
Hacían ya dos noches que sus perros ladraban por la madrugada, pero no les había hecho caso. Al comprobar el faltante del artefacto, su mirada se orientó hacia el cerco lindante con el vecino, cubierto por las grateas que había plantado, y que alcanzaban casi los tres metros de altura.
Y en ese avistaje comprobó, con amargura, que alguien había cortado las grateas; de tal modo que, desde la finca vecina, se podía ver con toda comodidad el patio de su casa, donde estaba instalada la garrafa.
Acto seguido Franciulli encaró a su vecino, para amonestarlo por el corte de las grateas y la desaparición del artefacto; pero éste reaccionó de muy mala manera, y se produjo un fuerte altercado entre ambos. Al día siguiente, una comisión policial de la Comisaría 42a. se presentó en el domicilio del comandante, con una orden de allanamiento emitida por la 1a. Fiscalía en lo Correccional, a cargo del doctor Mauricio Romano. La causa, que lleva el N° 515/15, está caratulada como “Averiguación Amenazas”.
El vecino, cuyo comportamiento deja un serio margen de duda sobre la honorabilidad de su proceder,  había presentado una denuncia ante el Poder Judicial.
Una Voz de Cañada Seca estuvo presente durante el allanamiento, que fue efectuado con toda corrección por el personal policial, a las órdenes del subcomisario Gustavo Manquepi.
Al retirarse los policías, este cronista quedó a solas con Franciulli. Pero algo parecía haberse quebrado en el interior de aquel hombre íntegro; acaso, la fe que lo mueve a cumplir con su misión de Voluntario, en la cual arriega la vida por sus vecinos, pero recibiendo por toda recompensa, la más grosera ingratitud.
Sí: un cambio se había producido en el Comandante. Había decidido no volver a “sacarle las papas del fuego” al CEO-911, no volver a padecer su constante maltrato. Y esto se evidenció en presencia de este cronista, cuando en la terminal VHF que tiene en su casa, recibió un llamado del Cuartel, solicitando autorización para proceder ante un incendio, cuyo alerta había sido dado —nuevamente— por el personal de la Comisaría 42a.; el mismo que, unos instantes antes, había cumplido la orden de allanar su domicilio.
—Negativo —contestó el Comandante. — Responda que sólo vamos a actuar respetando el protocolo de Emergencias; tiene que ser el CEO-911 quien nos llame de manera directa.
Instantes después llegó un nuevo llamado del Cuartel, informando que la 42a. insistía en pedir la ayuda de los Bomberos Voluntarios.
—Negativo —volvió a contestar Franciulli. —Que nos llame el CEO.
Luego de unos momentos, sonó el celular privado del Comandante; el llamado provenía de un “Número Desconocido”, como pudo observar el cronista de Una Voz de Cañada Seca. La persona que llamó, insistió en requerir el concurso de los Voluntarios para el siniestro que se había declarado; a lo cual Franciulli respondió secamente, “usted debe cumplir los protocolos de Emergencia. Le ruego que llame al celular del Cuartel, 0260-469-0009”.
La voz inquirió con quién estaba hablando, a lo cual le respondió: “Con el Comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Pablo Franciulli. Ahora, tenga a bien llamar al Cuartel”.
Eran las 15.04, cuando volvió a sonar el VHF desde el Cuartel: “Comandante, acaban de llamar del CEO-911, solicitando ayuda para actuar en el siniestro”. Cinco minutos después, Franciulli subía con su uniforme a la autobomba, que lo pasaba a buscar por su casa, para salir raudamente hacia Calle Castro y Callejón Barruti; donde se procedieron a extinguir dos focos de incendio, que afectaban a las fincas de las familias López y Giménez.
Al salir, este cronista preguntábase qué clase de fuego sagrado inspiraba el accionar de hombres como Franciulli, y como los integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, quienes batallan diariamente contra los incendios, devoradores de vidas y bienes; pero que deben batallar también, contra la grosera ingratitud humana, devoradora de sueños y de energía vital.
Un acre hedor llegó a su olfato, mientras desandaba el camino hacia la Redacción de este periódico; el amargo aroma de la injusticia, que en Salto de las Rosas, huele a gas.

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lunes, 22 de junio de 2015

054. ¿POR QUÉ MURIÓ BALDOMERO ANTONIO LARA, VECINO DE MALVINAS?

Una imagen así, fue la última que vieron los ojos de Baldomero Antonio Lara, en esta nueva crónica de una muerte anunciada.
E
l martes 16 de junio, fue el último día de su vida. Tenía 64 años, varios más por vivir, y era querido y respetado por sus vecinos y familiares; pero las constantes fallas en el sistema de emergencias sanrafaelino —que vienen siendo señaladas por este periódico desde diciembre de 2014—, llevaron a esta situación sin retorno.

1. Crónica de otra muerte anunciada

En nuestra nota N° 017 (26-12-14), publicamos el apartado “Situaciones extrañas y ambiguas, que ponen en riesgo vidas y bienes”, en la cual se detallaba el constante “ninguneo” por parte del CEO-911 hacia los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas, y se planteaba la necesidad del Cuartel de contar con una autobomba hidrante, apropiada para lograr una mayor eficacia de su tarea. En la nota 042 “¿Qué pasa con el CEO-911?”, del 24-3-15, insistíamos en esta problemática, señalando que las dos camionetas del cuartel adaptadas para autobomba, están cercanas a ser declaradas obsoletas.Un mes después, en la nota 050, planteábamos:

Los Bomberos Voluntarios están siempre de guardia, y pueden llegar mucho antes que los bomberos de Policía y las ambulancias, si se les avisa de inmediato. Es responsabilidad del CEO y de las autoridades, entonces, que no se produzca esa situación. Porque si alguien muere por esta omisión, la carátula ya no deberá ser “muerte en accidente”, sino: homicidio culposo.

Dos días después, nuestros Bomberos Voluntarios rescataban un vehículo desbarrancado en Valle Grande, que las autoridades oficiales habían dejado abandonado a su suerte durante varios días. Y lo hicieron por iniciativa propia, al enterarse por los diarios de la situación. La repercusión mediática de este acto generoso, motivó que el día 22 de mayo el Cuerpo fuera distinguido por el Concejo Deliberante Municipal. No obstante, la Municipalidad se había negado a recibir una nota de los Bomberos, solicitando la indispensable autobomba; y no tuvieron más remedio que aceptársela aquel día 22, en que fueron los “héroes del día”. Todo esto quedó reflejado en nuestra nota N° 053, publicada el pasado 8 de junio.
Como es sabido, la temporada invernal conlleva el peligro constante de la propagación de incendios por los campos, debido a la falta de agua, y a la costumbre de limpiar los terrenos usando el fuego, sin tener conocimiento de las medidas de seguridad necesarias.
A ello se le agregan los incendios intencionales, brutal modo de resolver las diferencias, que ha cobrado últimamente un notable incremento.
En este marco, el pasado sábado 13 de junio se produjeron nada menos que cinco incendios; dos de ellos intencionales, y con el agravante de las rápidas y cambiantes ráfagas de viento, que amenazaban crear nuevos focos en las cercanías.
Los Voluntarios echaron el resto en esa jornada heroica, y lograron extinguir con éxito todos los siniestros; aún sin la ayuda oficial, que nunca llegó, a pesar de haber sido solicitada con urgencia. Como consecuencia de aquel interminable día, la dotación quedó en extremo agotada, y se rompió el sistema hídrico de una de las dos autobombas.

2. Los dos primeros incendios del martes 16 de junio

Aquel triste día, la guardia de los Voluntarios era cumplida por una dotación mínima. El resto se dedicaba a trabajar para ganarse la vida, porque el voluntariado exige todo del bombero, pero no brinda remuneración alguna por su trabajo.
Cerca del mediodía, llegaron simultáneamente dos avisos de incendios al cuartel: uno, efectuado directamente por un vecino al celular de Bomberos (0260-469-0009)  en las cercanías de Bodega Lavaque.
El otro llamado fue efectuado —de manera extraordinaria, dado el habitual “ninguneo”— por el CEO-911; e indicaba un incendio de campo en la zona de Malvinas.
Esto generó una encrucijada en el Cuartel. Una sola autobomba, dotación mínima, y dos incendios simultáneos. ¿A cuál concurrir? ¿A cuál dejar sin cobertura?
La Comandancia evaluó la difícil situación. La zona de Lavaque está poblada con varias viviendas; bien la conocían, a raíz del voraz incendio que habían extinguido el 2 de agosto del año pasado. Las llamas alcanzaron entonces una altura de cuatro metros, y hasta de seis en los macizos de cortaderas; esa furia ígnea, podía prender fuego a cualquier vivienda cercana sin necesidad de tocarla, por simple radiación del intenso calor.
La zona de Malvinas, en cambio, es más rural y despoblada, con lo cual ofrecía menos posibilidades de que se produjera una catástrofe de proporciones.
Se decidió entonces emplear los escasos recursos disponibles, en el área de mayor riesgo; se comunicó la decisión a los comandos centrales, y los Voluntarios concurrieron a Lavaque, logrando extinguir los fuegos con el mayor éxito.

3. La muerte del vecino Lara

Serían las dos de la tarde, cuando Baldomero Antonio Lara sintió que se le venía encima una aterradora ola de fuego, proveniente de la finca ubicada enfrente de su casa. Hecho el alerta al CEO-911, y mientras esperaba la llegada de los bomberos, se cruzó a intentar controlar el incendio, junto a su esposa.
Ambos luchaban desesperadamente contra el fuego. En un momento dado, ella fue hasta la vivienda familiar a buscar más agua; pero al regresar, encontró a su marido tirado inerme en el pasto, y sin responder a sus angustiosos llamados.
Cuando llegaron los bomberos de Policía, era demasiado tarde; Lara había muerto, por la inhalación del letal gas de monóxido de carbono.

4. El 3er. incendio en pleno Salto de las Rosas, y un hecho extraordinario.

 Ocurrió al anochecer del mismo día, a muy escasa distancia del cuartel de los Bomberos Voluntarios, en las cercanías de la ex Bodega Resero: una vez más, gente con pocos conocimientos —y menor aún sentido de la responsabilidad— originó un incendio de proporciones, al ponerse a quemar hojas secas.
De inmediato se pusieron en movimiento los Voluntarios, a pesar del agotamiento por las sucesivas luchas contra el fuego, quienes lograron controlar el foco principal.
Lo realmente insólito, extraordinario y —si se quiere— desproporcionado, fue la glamorosa presencia de todas las autoridades oficiales, en el lugar del siniestro.
En efecto: a más de las 4 (cuatro) autobombas de Policía enviadas para extinguir el incendio, se pudo ver nada menos que al propio intendente Emir Félix en persona; y poco después, llegaba al lugar el titular de Defensa Civil, ex sargento del Ejército Aldo Sarmiento.
Semejante despliegue para un incendio más, después de tantos en que los Voluntarios han debido arreglárselas solos, no deja de sorprender al más crédulo de los vecinos. ¿Habrá tenido algo que ver la solitaria muerte de Lara en esto? ¿O acaso, la inminencia de las elecciones generales? Quedará a cargo del lector, el dar su propia respuesta a estos interrogantes.

5. Es necesario un camión hidrante ya mismo, antes de que ocurra otra muerte anunciada.

Si las autoridades hubieran dotado al Cuartel de Bomberos Voluntarios del camión hidrante, Lara estaría vivo en estos momentos; y el intendente Félix y el director Sarmiento, no habrían visto interrumpido su merecido descanso, después de su ardua jornada de labor, aquel fatídico martes 16 de junio.
Las pruebas están a la vista. Este periódico alertó repetidamente, como queda dicho, lo que fatalmente ocurrió. Es tiempo entonces que las autoridades se pongan de una buena vez los pantalones largos, dejen de invertir el dinero público en plazas y recreos y otras fruslerías, para hacer frente a las necesidades acuciantes de los sanrafaelinos; que lo urgente no esté por encima de los importante. Éste es el anhelo de los Vecinos por la Comunidad, y de la ciudadanía toda.

Ahora, le toca a las autoridades decidir qué es lo urgente, y qué es lo importante. Que así sea. ♦

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Supermecado “Las Rosas”, de Alberto Pérez .
Taller Mecánico “Santarossa”, de Roberto Santarossa.
Tienda “Nahir Sport”, de Rubén y Gaby Compagnone.
 “Todo Moto”, de Marcelo Montoya.
Vinería “Ramos”, de José Ramos.

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